En numerosos casos empresariales, se ha identificado que existen elementos comunes que son considerados claves en el proceso de innovación, los cuales se enuncian y se desarrollan a continuación:
Cultura innovadora
La cultura innovadora consiste en desarrollar habilidades y destrezas para generar nuevos procesos, productos (Bienes y/o servicios) o métodos mediante procesos de transformación y de cambio que se implementan en el entorno de los diferentes ámbitos de la sociedad y de las organizaciones, a partir del reconocimiento de sus capacidades, motivación, creatividad y perseverancia sin la necesidad a que nadie las imponga o las recuerde, porque forman parte del ser, de la forma de trabajar, de vivir y convivir. Cada organización tiene su propia cultura la cual facilita u obstaculiza los procesos innovadores y es allí, donde los profesionales que ejercen la dirección organizacional deben estar alerta en promover, incentivar, limitar o redirigir.
Es importante resaltar que las personas innovadoras en el conglomerado de una estructura organizacional que promueve una cultura innovadora, tienen la capacidad para detectar oportunidades, asumir riesgos y adaptación a los cambios que se desprenden de los resultados de la innovación, esto exige el desarrollo de habilidades de liderazgo, planificación, organización y adaptación.
Es común encontrar que las organizaciones más jóvenes y dinámicas responden más rápidamente a los cambios, lo cual es una condición esencial para que fluya la innovación; por el contrario, las organizaciones más antiguas, que poseen paradigmas arraigados en su forma de pensar y actuar en todos los niveles jerárquicos, son a las que más les cuesta cambiar, por tanto son aquellas que más necesitan generar un cultura innovadora si quieren mantener o mejorar su participación de liderazgo en el mercado.
Gestión de proyectos innovadores
Cuando una organización promueve, gestiona, desarrolla o alcanza resultados innovadores, es porque ha logrado una alineación efectiva del talento humano, recursos financieros, recursos tecnológicos, operacionales o de proceso, que le dan las ventajas competitiva en el mercado. Es de suponer entonces, que esto exige una gestión adecuada de dichos recursos. Esto es:
· La gestión del talento humano que incluye la capacitación, la conformación de equipos de trabajo, mentores, gestores de innovación.
· Los recursos financieros, con los cuales cuenta la organización y que están representados por el efectivo y el conjunto de activos financieros. Estos recursos están compuestos por dinero en efectivo, depósito en entidades financieras, tenencia de bonos, acciones o divisas y préstamo a terceros (Zona Económica, 2018)
· La mirada transversal de los procesos alrededor de la misión, visión, principios y valores de la organización que van desde la ideación hasta la atención de necesidades de los consumidores.
· La incorporación de tecnologías duras y blandas en el desarrollo de innovaciones tecnológicas.
Por tanto, la gestión de proyectos innovadores a partir de las Oportunidades, Problemas o Necesidades (OPN) van requerir el uso de métodos para evaluar el futuro incierto como el análisis, la predicción de tendencias de tecnologías, la realización de inteligencias competitivas, el estudio de tendencias de clientes, la investigación de mercados y la planeación de escenarios, lo que implicará el uso de técnicas y herramientas para determinar como la oportunidad encaja dentro del mercado y cuáles son las fortalezas, brechas y amenazas de la compañía en tecnología (Jorge Hernán Mesa Cano, 2016), además de las estrategias que fortalecen las fuerzas competitivas presentes en el mercado (Clientes, proveedores, nuevos participantes, productos sustitutos).
Gestión del conocimiento
En todo organización que naturalmente está compuesta por personas con diferentes habilidades y destrezas que sumado a la experticia se convierten en conocimiento, es necesario aplicar modelos y técnicas apropiadas de gestión del conocimiento.
Con la aplicación correcta de los métodos y técnicas de gestión del conocimiento, es posible sacar de la mente de las personas, ese conocimiento empotrado (Conocimiento implícito) en conocimiento explícito y convertirlo en un activo empresarial, el cual puede ser consultado por diferentes medios y tecnologías por el mayor número de personas de cuyas decisiones depende la organización.
Figura 2. Conocimiento explícito versus conocimiento tácito.