Para responder las inquietudes Pablo escribió poco después de su llegada a Corintio su primera carta a los Tesalonicenses. La lectura de esta carta supone una cierta familiaridad con el estilo "apocalíptico" cargado de imágenes y símbolos que los profetas y los escritores judíos solían emplear para anunciar la llegada del "Día del Señor".
La primera carta a los cristianos de Tesalónica fue muy bien recibida, pero no produjo todos los frutos deseados. La preocupación por el retorno de Cristo se hacía más intensa y algunos anunciaban, en nombre del espíritu la inminencia del acontecimiento.
La venida gloriosa de Cristo es parte esencial de la fe y la meta final de la esperanza cristiana. El Señor se manifestará para realizar el juicio de Dios, que hará triunfar la verdadera justicia. Pablo describe aquella venida con las imágenes propias del antiguo estilo y para que la comunidad de Tesalónica no se deje alarmar por falsas predicciones.
Sobretodo, hace énfasis en lo que implica convertirse al verdadero Dios y creer en Jesucristo: UNA EXIGENCIA A LA SANTIDAD. Y mantiene la esperanza en la resurrección de los muertos: LO IMPORTANTE ES VIVIR COMO "HIJOS DE LA LUZ".