Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JUPIC) es una dimensión característica de la vida y misión de los Misioneros del Verbo Divino. Desde el comienzo de la Congregación, San Arnoldo Janssen respondió con hechos a las necesidades sociales de la pobreza y la persecución religiosa provocada por la Revolución Industrial.
Jupic utiliza el metodo «Ver, juzgar y actuar» para identificar, analizar y reaccionar ante una cuestión social local particular. «Ver» sería la dinámica y las realidades. «Juzgar» sería la conversación, la Palabra de Dios, la enseñanza de la Iglesia y la reflexión. «Actuar» sería la celebración de la Palabra de Dios / Eucaristía y el compromiso.
Las Constituciones SVD explican el fundamento de JUPIC Los pobres ocupan un lugar de privilegio en el Evangelio. nusetro mundo se ve marcado por la injusticia, desigualdad injusticia uy condiciones poco dignas para las personas. En este lugar de inetabilidad y de insegurida es donde la presencia de Cristo en aquellos que sufren la diversadida de situaciones de pobreza, discriminacion y explotacion. es necessario establece forma de fraternidad de protecion y acogida mediante un compromiso solidario con el otro que necesita que se se promueva la justicia y bienestar.
Para ello es de gran importancia promover la justicia del evangelio de Cristo, en lineas de solidariada, de trabajo en equipo. Se puede decir que JUPIc busca restituir la correcta relacion con DIos, los demas y la creacion.
La enseñanza de la Iglesia
«La acción en favor de la justicia y la participación en la transformación del mundo se nos presenta claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, es decir, la misión de la Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda situación opresiva» . (Justicia en el mundo, 1971).
«Pero la paz será palabra vacía mientras no se funde sobre el orden cuyas líneas fundamentales, movidos por una gran esperanza, hemos como esbozado en esta nuestra encíclica: un orden basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad y, finalmente, realizado bajo los auspicios de la libertad» (Pacem in Terris, 167). «La no violencia activa es una manera de mostrar verdaderamente cómo, de verdad, la unidad es más importante y fecunda que el conflicto. Todo en el mundo está íntimamente interconectado. Puede suceder que las diferencias generen choques: afrontémoslos de forma constructiva y no violenta» (Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz, 2017)
«¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?» (LS 160) «Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como es[1]tamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos» (LS 14).
«También en la vida económico-social deben respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su entera vocación y el bien de toda la sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico- social» (GS 63). Igualdad de la dignidad humana: «Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda [...] forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión» (Catecismo Iglesia Católica, 1935)
«Todo ser humano tiene derecho a la libertad de circulación y de residencia dentro de los límites de su propio país. Cuando hay razones justas, se le debe permitir migrar a otros países y establecerse allí. 39 El hecho de ser ciudadano de un Estado particular no le priva de la pertenencia a la familia humana ni de la ciudadanía en la sociedad universal, la comunión común y universal de los hombres». (Juan Pablo II, dirigido al Nuevo Congreso Mundial sobre la Pastoral de los Inmigrantes, 1985)
Caridad: «Pero la caridad no puede atribuirse este nombre si no respeta las exigencias de la justicia… y es totalmente ilícita la pretensión de eludir con pequeñas dádivas de misericordia las grandes obligaciones impuestas por la justicia» (Divini Redemptoris, 50). «No estás haciendo un regalo de tus posesiones al pobre. Le está entregan[1]do lo que es suyo, porque lo que se ha dado a todos para el bien común tú te lo has apropiado. El mundo es dado a todos, y no sólo a los ricos». (San Ambrosio)