La comunicación, ya sea verbal o no verbal, está presente en cada momento de nuestras vidas. En nuestro encuentro con otras personas (comunicación inter/intra personal), en la comunidad (comunicación de grupo), en nuestro contacto con el gran público (comunicación de masas) y en nuestra relación con Dios. En su nivel más profundo, la comunicación es la rendición del yo en el amor y, en consecuencia, una actitud básica requerida en quien aspira a ser un Misionero del Verbo Divino (Con 115).
El objetivo del ministerio de comunicación SVD es difundir la Palabra de Dios (Apostolado Bíblico), crear una mayor conciencia misionera entre las naciones (Animación Misionera) y promover las preocupaciones sociales (Justicia, Paz e Integridad de la Creación).
Arnoldo Janssen, estimulado por su celo misionero, era un verdadero comunicador de su tiempo. A través de la comunicación persona a persona, atrajo e inspiró a otros hacia el ideal misionero. También se aprovechó de los medios de comunicación y el sistema de comunicación de su tiempo: la imprenta. A través de la revista, El Pequeño Mensajero del Sagrado Corazón de Jesús, Arnoldo promovió sus ideas misioneras, inspiró a otros compañeros para la causa y recaudó fondos para su fundación. Él solía decir: «El pastor de las almas tiene que hacer uso de todos los medios indicados por los signos de los tiempos». Arnoldo Janssen vio muy claramente que la comunicación no puede limitarse a la comunicación mediática por sí sola. Expresó esto de muchas maneras: Su contacto con los primeros Misioneros del Verbo Divino y con las que más tarde serían las cofundadoras de las Congregaciones de las Hermanas, su constante contacto por carta con los misioneros que había enviado a los diversos países, su programa «Puerta abierta» (donde los Hermanos itinerantes dedicaban sus vacaciones a buscar suscriptores de la revista), y la promoción de la antropología, la etnología y la lingüística para el servicio de la causa misionera.
En nuestra Congregación, el Ministerio de Comunicación es una dimensión esencial de nuestra misión, motivando a los jóvenes a no ser meros consumidores, sino a producir y transmitir información para dar a la comunidad la oportunidad de expresar sus opiniones y sugerir cambios. La buena comunicación y la ética deben reflejar las expectativas de la gente de promover el cambio para el bien común.
Nuestra Congregación ha tomado su nombre de la Palabra de Dios como expresión de los diálogos en Dios mismo y entre Dios y la humanidad, tal como se presenta en el Prólogo del Evangelio de San Juan. Al ser Misioneros del Verbo Divino, cada miembro de la Congregación está llamado a comunicarse (Con 102). Este compromiso nos invita a abandonar nuestro egocentrismo y a estar abiertos al encuentro de aquellos cuya cultura, credo o situación socioeconómica difiere de la nuestra. Somos desafíados por nuestro compromiso misionero a vivir en comunión. Nuestra comprensión de la comunicación, como una de las dimensiones características de nuestra vida y misión, amplía nuestra visión de la comunicación. No es algo puramente instrumental y centrado en los medios de comunicación, sino más bien es una disposición personal y un proceso humano de socialización y comunión. Nuestra búsqueda es la comunión a través del diálogo. El horizonte de este diálogo es una red de personas en el proceso de las relaciones interpersonales.
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CRRUSEL