¿Qué pasaría si los robots sustituyeran a los profesores en las aulas de los niños de preescolar?

La Agencia para el Desarrollo de la Infancia de Singapur ha querido responder a esta inquietante pregunta con una fantástica campaña desarrollada por las agencias creativas Ogilvy y Geometry. En ella podemos ver a un grupo de niños lidiando con una profesora muy especial. Y es que se trata de un robot, operado con Inteligencia Artificial, que muestra series dificultades para comunicarse con sus alumnos tanto a nivel intelectual como emocional. Algo que jamás pasaría con una profesora humana.

Hoy en día hay un gran debate abierto sobre si los robots sustituirán a las personas en la mayoría de sus tareas en los siguientes diez años, aproximadamente. En esta controversia destaca una duda: ¿podrán los robots sustituir a los profesores?

Según palabras de Martin Hamilton (futurólogo del Joint Information Systems Committee) , la tecnología puede aumentar el potencial de un profesor tanto en la educación primaria como en la superior.

Hamilton argumenta que un profesor que tiene treinta o más alumnos en el aula necesita un asistente robótico: «Nunca se cansa, no se aburre y puede trabajar en todas las asignaturas». En la misma entrevista, el profesor Anthony Seldon (historiador y vicerrector de la Buckingham University) afirma que las nuevas tecnologías facilitarán la educación personalizada y una ratio de atención profesor-estudiante de 1/1 en lugar de 1/100 o 1/30 como sucede actualmente. Seldon cree que este tipo de nuevas tecnologías (como la introducción de asistentes robóticos y la inteligencia artificial en la educación) ayudará a confeccionar un programa personalizado para el estudiante, que aprovechará mejor las clases con unos niveles de atención de casi el 100 % frente al 20-25 % actual. En su último libro , el autor valora qué efectos tendrá la IA en el sector educativo en el futuro. La predicción de que en un futuro próximo los robots inteligentes sustituirán a las personas en todos los puestos de trabajo hasta ahora no se había referido a aquellas profesiones en las que se da una interacción personal, pero eso está empezando a cambiar. El sector educativo ya está empezando a sentir los efectos de la explotación de datos para imitar el comportamiento de los estudiantes y desarrollar sistemas de tutorización inteligentes.