Profesional Gastronómico Jorge Carlos Camillucci.
Hace muchos años, un 3 de junio de 1770 nacía Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, creador del emblema nacional argentino, político, militar y, entre otras cosas, un apasionado de la gastronomía.
Sus cualidades combinadas (gran estratega militar, pensador, líder visionario, abogado, patriota ejemplar y promotor incansable del progreso y la independencia argentina) lo consolidan como una figura fundamental y altamente respetada.
Mi estimado General muy bienvenido y gracias por sumarse a este ciclo de entrevistas Ping Pong.
¿Le parece si empezamos? -Es un placer estar aquí. Por supuesto, adelante con sus preguntas.-
¿Quiénes fueron o son sus grandes referentes en la cocina? -Mis referentes... diría que, en primer lugar, mi madre. Ella era una excelente cocinera y de ella aprendí los fundamentos y el amor por la buena mesa. Luego, en mis viajes por Europa, tuve la oportunidad de conocer y apreciar la diversidad de la cocina francesa e italiana, lo cual amplió enormemente mi perspectiva.-
¿Dónde nace su pasión por las croquetas? -(Sonríe) ¡Ah, las croquetas! Mi pasión por ellas nace de la necesidad y la inventiva. En mis tiempos de estudiante en España, eran una forma económica y deliciosa de aprovechar las sobras, pero mi debilidad eran las croquetas de acelga que preparaba Doña Josefa –cocinera de confianza de la familia Belgrano– ¡Qué manos tenía esa mujer! Con el tiempo, se convirtieron en un pequeño placer que me recuerda aquellos años.-
¿Qué tipo de aroma le despierta ese deseo incontrolable? ¿Algún sabor de la infancia? -El aroma del pan recién horneado me transporta inmediatamente a mi infancia, a la casa familiar. También el olor de un buen puchero, cocinándose a fuego lento, me evoca calidez y hogar. En cuanto a un sabor, sin duda el de los dulces que preparaba mi madre, ¡eran irresistibles!.-
Mi querido General, muchas gracias por el tiempo dispensado y por animarse a jugar con esta pequeña entrevista ping pong. -El placer ha sido mío. Es grato compartir estas facetas, quizás menos conocidas, de mi vida. ¡Muchas gracias a usted y Viva la Patria!.-