Foto ilustrativa tomada de la red.
Profesional Gastronómico Jorge Carlos Camillucci.
En el mundo de los fuegos, cualquier motivo es válido para encender leños y “tirar" algo a la parrilla, todo alimento preparado a las brasas queda delicioso, de eso no hay duda, desde exóticos mariscos hasta coloridos vegetales, pasando por una amplia variedad de carnes.
El tomahawk es sin dudas uno de los cortes destacados, no solo por su dimensión, sino por su impresionante aspecto e inconfundible sabor, dicho corte no suele ser preparado en muchos restaurantes, más bien son muy pocos los que suelen hacerlo, pues es considerado un corte de alta gastronomía, si bien en Argentina dada nuestra cultura carnívora muchos profesionales parrilleros se animan a prepararlo, aunque no es habitual se lo solicite para algún evento, incluso asadores amateur se han animado para agasajar a sus familiares y amigos.
El tomahawk steak es un corte premium que se extrae de las costillas delanteras del vacuno, el cual conserva el hueso dando forma de hacha sioux, de allí su nombre.
Este corte dadas sus dimensiones no es habitual encontrarlo en carnicerías, suele ser reservado para proveedores de carne y profesionales de la gastronomía, aunque muchas veces se debe simplemente al desconocimiento sobre su existencia.
Se podría decir que el tomahawk es básicamente una costeleta grande, muy grande, con al menos 12/15 centímetros de costilla limpia, cortado a mano con un hueso largo recortado a la francesa lo que le otorga esa apariencia característica de un mango de hacha.
Su carne, extremadamente tierna y suave, con abundante grasa infiltrada, a nivel inter e intramuscular le confiere jugosidad y un increíble sabor.
La palabra “Tomahawk", ahonda en las raíces del territorio donde nació, en idioma Powhatan, (variante conocida como lengua algonquina de Virginia o algonquina oriental, hablada por los pueblos de la Confederación Powhatan que habitaban en las zonas costeras de Virginia, la cual reunió a más de 30 tribus algonquinas bajo el liderazgo de Wahunsenacah conocido como Powhatan y padre de Pocahontas, -sí, la de la película de Disney- formando una poderosa entidad política, social y militar).
La lengua Powhatan, al igual que muchas lenguas algonquinas, no poseían un sistema de escritura y con el paso del tiempo la misma se extinguió, en la actualidad no quedan nativos que la hablen.
Algunas de las tribus que hablaban dicha lengua eran los Pies Negros, Cheyenne, Arapaho y Sioux entre otros.
El tomahawk para los Sioux era un hacha de guerra y una herramienta para despostar a los bisontes que cazaban.
No existe un «mejor» corte de Tomahawk, su calidad y sabor van a variar significativamente dependiendo de varios factores, por ejemplo:
Raza del ganado.
Alimentación.
Grado de maduración.
Aunque hay factores a tener en cuenta a la hora de buscar un buen corte, a saber:
Grado de marmoleo: un buen marmoleo, (vetas de grasa intramuscular bien distribuidas) nos asegurarán buena jugosidad y sabor.
Calidad del hueso: un hueso bien limpio y recortado, con apariencia atractiva, (no solo es estético, sino que también puede influir en la presentación y el manejo durante la cocción).
Espesor: El grosor ideal es entre 6 y 7 centímetros. (permite una cocción adecuada, obteniendo buen equilibrio entre corteza exterior y punto de cocción interior).
Maduración: este es un proceso muy importante para el desarrollo del sabor y terneza, una pieza madurada entre 30 y 60 días nos ofrecerá una experiencia gustativa intensa y agradable.
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