El río de las Tumbas
Yo no sabía
sí aquello que bajaba
por el río Cauca
era una efigie natural,
o el cuerpo moribundo
de las ilusiones.
Yo no sabía
que ese animal inofensivo
picoteaba
y picoteaba
encima de nuestra historia.
Heráclito decía
que no es posible descender
dos veces por el mismo río.
No sabía,
que el río es diferente,
pero sus muertos
siempre son los mismos.
No importa
si tenía nombre, si tenía madre,
si tenía entre sus pertenencias
solo un número telefónico.
El río siempre trae de todos modos, un secreto.
Alguien que empuñó su mano,
y miró fijamente a los ojos
antes de apretar el gatillo.
Los pescadores cuentan
que todos los días caen desde lo alto
y que hay un lugar sagrado,
en el que desembocan todas las ilusiones.
Las familias esperan impacientes
su llegada,
las familias buscan una seña
que identifique sus ilusiones
desaparecidas.
Yo no sabía por ese entonces,
que el río,
podía ser
fosa
y
al mismo tiempo, alimento.
(El título Río de las Tumbas es un “plagio” de una película colombiana del año 1964 del director Julio Luzardo)
Los rotos
Me gustan las personas rotas,
son, sin excusa.
A sus almas vagas del tiempo,
se les reconoce en el rostro,
lo rotas,
lo partidas,
me gustan los rotos,
sobre todo los que en cada sitio dejan un trozo de sí mismos,
se rompen como cristal que no conoce del fin,
me gustan los invisibles que nadie ha invitado a sus fiestas,
los partidos por su vida, los que han recibido puñetazos,
los que siempre rompen sin prudencia.
Los que se rompen cuando ven a alguien morir,
y no pasan de largo como el montón,
me gustan porque se les nota en la cara;
la desfiguración,
la ruptura de la piel,
me gustan los rotos, los rompidos, los fracturados.
Metaficción III
Quisiera verte tendida
en ese lugar donde lo incierto reina,
desnuda,
solo si eso te libera de los compromisos
del pudor público.
Quiero verte mecer
entre aguas,
como animal bípedo.
Sos una pez beta,
lubina libre.
Encendés la madera
de mirarla.
Quién habría creído que
siglos atrás habrías
sido quemada por la hoguera.
Quisiera verte tendida
entre la noche que repite
voces de luciérnagas
y sapos cantores
Verte convertida en jaguar,
solitaria,
en está selva humana,
citadina.
Quémalo todo
y vuelve a crearlo.
Escribí un poema
que libere a las muertas.
La expulsión del paraíso
Tendríamos que deshacernos de la vestidura de los cuerpos,
los reproches del mundo;
tendríamos que regresar al paraíso
infinito,
y desprendernos del mundo y sus ecos ruidosos.
qué bueno sería deshacernos
y ser otra vez en el paraíso.
Abandonar ataduras
y lanzarnos a un vacío sensual,
como si el tiempo y su rutina
no carcomiera lo íntimo.
Tendríamos que volver a nacer,
ser color
ser cuerpo.
Tendríamos que ser otra vez
las expulsadas
de la memoria sagrada.
Tendríamos que ser ahora
las que comen de la manzana prohibida.
Y que el cielo siga tronando
y ese dios nos castigue,
por no acatar la regla.
Y si yo fuera Eva,
comería mil veces
de esa manzana,
y si fuera Lilith,
exigiría la expulsión del paraíso,
volvería a ser la bruja, la puta, la maldita,
y condenaría al mundo a su propio hoyo
de asco,
sus sacrificios;
y a todos sus infiernos artificiales.
La expulsión del paraíso
Brindo al cielo una vela por mis muertos,
los bendigo hoy en el nombre del padre,
aunque al padre,
se le hayan olvidado los nombres de sus hijos.
Doy al reino de los muertos una vela,
por mis desterrados.
Brindo mis velas en nombre de cada uno de mis pares,
para que el tiempo y la distancia no eliminen las palabras,
y no me quede en silencio
sin gritar en libertad mis reclamos.
Otra para los indiferentes,
los pobres que no saben de su pobreza del espíritu,
y no sienten el peso del remordimiento,
ellos celebran en los velorios de nuestros muertos,
y los ignoran,
pisan la muerte y no se dan por enterados.
Tres velitas por favor,
por los vivos;
por el hombre caminando tranquilo en el parque,
por la mujer con voz de corriente de río
que no conoce de represas,
menos de fronteras hechas de cemento.
Y que las velitas nos acompañen,
antes de que lleguen los de siempre
a silenciar la luz,
con el soplo eterno de la bala.