Nació el 7 de agosto de 1953 en la Ciudad de Mendoza.
DNI 10.509.185.
Detenida-desaparecida el 13 de mayo de 1976.
Trámites: Denuncia seccional 7ma. y Policía Federal. Expediente nº 71651-D “Habeas Corpus a favor de Virginia Adela “Vivi” Suarez Moreno.
Legajo Conadep nº 5208. ”Bibi” PRT-ERP.
Virginia, “Vivi” como le decían, fue detenida y desaparecida el 13 de mayo de 1976.
Con casi 23 años y una vida intensa y brillante, dedicada principalmente a ayudar al más necesitado, había encontrado en el Barrio San Martín, junto al padre Llorens, un lugar donde hacer realidad sus ideales de igualdad y ayuda a los excluidos. Su madre atestigua:
“Le gustaba ayudar sin mirar cómo vestía la persona … Iba con el padre Llorens a alfabetizar. También colaboró trabajando por los damnificados a causa del aluvión del 70, para que pudieran encontrar sus pertenencias. Trabajaban hasta altas horas de la noche, … descansaban algo y volvían a juntar alimentos para ellos”.
Decimos que era brillante ya que en las escuelas donde estudió, tanto la primaria Díaz Gascogne, como la secundaria en el Magisterio de la UNCuyo, fue abanderada. También era muy querida: tenía sus grupos de amigos, como los de la Carrodilla o el grupo juvenil del Magisterio.
Al recibirse de maestra, ejerció en la Escuela Juan Serú de Luzuriaga, Maipú, mientras continuó estudiando en la Escuela de Periodismo.
Sus ideas políticas para mejorar la situación de la Argentina, el problema de los desocupados, la pobreza y las desigualdades de la sociedad, logró encauzarlas cuando se unió al ERP.
Virginia fue secuestrada de su domicilio, Julián Barraquero 762, Godoy Cruz la noche del 13 de mayo del 76. A los secuestradores no les alcanzó con arrastrarla hasta los vehículos en ropa de dormir, sino que también robaron de la casa los objetos de valor. Una vecina, María Árbol de Estévez, pudo ver el momento en que se la llevaban y así prestar testimonio.
Nunca más se supo de Virginia.
Su amiga Alicia comenta:
“Creo que nadie muere verdaderamente hasta que se muere la última persona que la recuerda. Cuando yo me muera, serán mis hijos los que recuerden a la Vivi y luego los hijos de mis hijos”.