Nacida el 01 de Junio de 1956 en Mendoza, hija de Isidro Ramón Terrera y de Vicenta Scala.
21 años, casada.
LC 592.500.
Secuestrada con su esposo Alfredo y su hija el 25-07-76.
Maestra.
Legajo Conadep nº2178.
Laura, “Laurita”, como la llamaba su familia, nació el 1 de junio de 1956 en Mendoza.
Conocemos a Laura desde la mirada de su familia, quienes la describen como una persona con gran amor por su familia; una excelente estudiante de la Escuela Normal, de la que egresa como maestra con los mejores promedios. Una persona muy humana en varios aspectos. Generosa con los necesitados, y muy austera, ya que se arreglaba con lo que tenía. Era muy dulce, tenía su carácter pero era dulce, en sus gestos, en todo”.
Laura se casó el 29 de junio de 1975 con Alfredo Mario Manrique y el 8 de noviembre del año siguiente nació la hija de ambos, Rebeca Celina Manrique Terrera.
Vivían y trabajaban en Mendoza. Ambos eran militantes de la Juventud Peronista y de Montoneros, donde integraban un grupo de Prensa y Propaganda. Se destaca la militancia social del matrimonio, ayudando a gente humilde de Lavalle y el barrio San Martín.
Nos adentramos en la vida de Laura gracias a los testimonios brindados en el 4° juicio llamado La Megacausa que se desarrolló en Mendoza. Es allí, gracias a sus hermanos y tía, que sabremos cómo se conocieron, cuándo se casaron y cuánto se amaban.
Laura y Alfredo se conocieron cuando éste vino de San Juan para estudiar en la Facultad de Ciencias Económicas. Eran vecinos y él la ayudaba con sus estudios para maestra. Se enamoraron y se casaron en una fiesta sencilla en la casa de los Terrera. Se fueron a vivir a una casita sencilla que acomodaron junto a la de su abuelo en el barrio Trapiche.
Muy cerca vivía su tía y madrina Josefina Scala, quien cuidó de la bebé Rebeca Celina cuando Laura trabajaba. Eran muy unidas con su tía.
Su hermano Raúl les había ofrecido dinero para que se fueran del país, porque veían que estaban en peligro, pero ellos no lo aceptaron. Su hermana Mercedes la vió por un frío día de invierno y estuvieron abrazadas y llorando juntas, sabiendo que estaban en peligro, y le dijo que le dejara a la bebé, ya que la podía criar junto a sus dos hijas. Pero Laura no quería dejar a su hija. Le dijo que, si le pasaba algo, que presentaran un Habeas Corpus. Esta fue la última vez que la vió.
Su tía Josefina testificó que cenó con la pareja la última noche antes que viajaran a San Juan para el día del Patrón Santiago. Conversaron e hicieron proyectos juntas. Esa fué la última vez que vio a la familia Manrique Terrera.
El 25 de julio de 1977 la pareja, junto a Celina Rebeca, aprovechando el feriado, viajaron a San Juan a visitar a los padres y hermanos de él.
Al ver que no volvían, y ambos debían presentarse a trabajar, fueron al centro a llamar por teléfono a la familia Manrique a San Juan, para saber por qué no habían vuelto, si es que se había enfermado la pequeña. Es así que se enteran que el mismo día habían vuelto a Mendoza.
Es en la terminal de ómnibus que se pierde todo rastro de los tres. Sin duda fueron secuestrados por personal de un “grupo de tareas”
Desde San Juan viaja la madre de Alfredo, una señora mayor, y junto con los padres, tía y hermana de Laura comienzan una búsqueda desesperante. Averiguaciones, denuncias, trámites, hábeas corpus: en la Seccional de Policía 7ma. de Godoy Cruz, en el Comando del Ejército.
Relatan que los militares llegaron a la casa, la registraron y efectuaron un sondeo del pozo séptico. Se llevaron algunas cosas, papeles, nada de valor en ese momento. Luego volvieron otro día y saquearon la vivienda.
“Fuimos al D2 y al Liceo Militar. Nos decían que allí no tenían presos”, expresó María Mercedes. “Mi madre presentó el 29 de julio un Habeas Corpus al entonces Juez Federal Gabriel Guzzo, en los tribunales que funcionaban en la calle Las Heras. Al ir luego a retirar la respuesta le dijeron: Vayan a preguntarle a Firmenich”.
Se realizaron más pedidos de habeas corpus y todos fueron contestados con evasivas.
Cuando los secuestran y desaparecen Alfredo tenía 23 años, y cursaba en 1977 el último año de la carrera de Ciencias Económicas; y Laura, de 21 años era maestra y trabajaba en una humilde escuela de Lavalle-
Sobre la suerte corrida por esta pareja, se carece de datos y aún de indicios pues ningún ex preso político ha testimoniado sobre su posible paso por lugares de detención. Tampoco se conocen testigos presenciales del secuestro.
La pequeña Celina Manrique Terrera, quien tenía ocho meses al ser secuestrada junto a sus padres, fue apropiada de manera ilegal. En 2007 recuperó su identidad al convertirse en la nieta recuperada n.° 87. Actualmente es docente al igual que su mamá.
https://lesahumanidadmendoza.com/2021/03/laura-terrera/
(MEGACAUSA JUICIO NÚMERO 4) testimonios brindados en las audiencias n° 66 y 67 del lunes 16 y martes 17 de marzo de 2015, en el 4° Juicio por delitos de lesa humanidad – La Megacausa- Mendoza.