Los pocos que logran subsistir en el Yermo se agrupan formado comunidades con sus propias leyes y valores. Algunas son pequeños asentamientos de granjeros y comerciantes que intentan reconstruir la sociedad, mientras que otros están dominados por facciones beligerantes que buscan imponer su control sobre las demás.
Asentamientos como Porto Rosso o más recientemente Nueva Tennessee han logrado construir sociedades más o menos funcionales, donde los viajeros pueden comerciar, descansar y encontrar trabajo. La radio de estos asentamientos siguen transmitiendo noticias, advertencias y música del viejo mundo, manteniendo viva la memoria de lo que una vez fue. Aunque el Yermo es despiadado, hay quienes desafían su brutalidad en busca de algo mejor, tratando de construir una sociedad en un mundo donde cada elección puede cambiarlo todo.