Cuando los supervivientes del Refugio 79 emergieron a la superficie, se encontraron en una enorme construcción en la que habitaban 5 Ases y su hija Atenea. Aquel viejo museo prebélico era su refugio. Llegaron a un acuerdo para convivir allí en aquel cascarón vacío de paredes derruidas y pasillos cubiertos de polvo. Apenas era una estructura maltrecha que se alzaba como un esqueleto de la antigua civilización. Sus grandes salas cubiertas de polvo, sus exposiciones rotas y saqueadas por el tiempo, y sus pasillos oscuros ofrecían poco más que un resguardo temporal. Sin embargo, en un mundo donde la supervivencia es cuestión de ingenio y voluntad, aquel lugar se convirtió en la semilla de algo más grande: un hogar.
Los primeros días de los moradores en el museo fueron caóticos. La estructura era sólida, pero carecía de las comodidades necesarias para albergar una comunidad en crecimiento. No había un suministro de agua potable, la energía era escasa y la comida un recurso limitado. Fue entonces cuando el conocimiento de los moradores del Refugio 79 comenzó a marcar la diferencia. Con décadas de experiencia viviendo bajo tierra y manejando tecnología avanzada, aplicaron sus habilidades para transformar un refugio improvisado en un asentamiento funcional.
El primer gran desafío fue el agua. Los antiguos moradores del nivel 1, acostumbrados a convertir agua contaminada en potable, utilizaron su experiencia para crear un sistema de recolección de lluvia y filtración. Con piezas recicladas y materiales extraídos de ruinas cercanas, construyeron un rudimentario sistema de purificación que garantizaba un suministro más o menos estable. No era perfecto, pero en el Yermo, cualquier gota de agua limpia es una bendición.
Mientras tanto, aquellos que antes trabajaban en el 2º nivel del refugio pusieron en marcha un pequeño huerto en el patio interior del museo. Bajo la dirección de Sally y su equipo, utilizaron las técnicas de abonado y cultivo controlado que conocían para plantar las primeras semillas en tierra fértil, protegida de los elementos. Con el paso de los meses, la producción aumentó, permitiendo que el asentamiento tuviera un suministro modesto de alimentos frescos, algo inusual en el Yermo.
La energía fue otro obstáculo a superar. Aunque los generadores del refugio quedaron atrás, los conocimientos de los técnicos permitieron recuperar partes útiles de sistemas prebélicos, reparando antiguos paneles solares y reutilizando baterías que aún conservaban algo de carga. Con ello, lograron alimentar las luces básicas, mantener en funcionamiento una radio de largo alcance y asegurar que los sistemas esenciales del asentamiento operaran sin depender completamente del comercio con caravanas.
A medida que la infraestructura se fortalecía, también lo hacía la comunidad. Mientras limpiaban una de las oficinas abandonadas del museo, entre montones de documentos prebélicos y carpetas cubiertas de polvo, encontraron un viejo libro escrito a mano. En sus páginas amarillentas, mencionaba a un grupo de supervivientes de la Gran Guerra, que se establecieron en este lugar y que lo llamaron "Nueva Tennessee", en un intento de replicar la sociedad y el espíritu de la antigua América. A pesar de haber fracasado en su intento, esta historia caló entre los moradores y tenían la certeza de que el asentamiento no estaba ubicado en el antiguo estado de Tennessee, sino mucho más al este, asumieron el nombre para su nuevo hogar. En un mundo donde la historia se desmoronaba a su alrededor, darle un nombre con raíces, aunque inciertas, les hacía sentir parte de algo más grande.
Así nació Nueva Tennessee y el museo dejó de ser solo un refugio para transformarse en un asentamiento con identidad propia. Las salas de exposición se transformaron en viviendas improvisadas, utilizando lo que quedaba del mobiliario prebélico para hacerlas habitables. Lo que antes fueron oficinas ahora funcionaban como almacenes, salas de planificación y talleres de reparación. La antigua cafetería del museo se convirtió en la cantina de Max, un lugar donde los habitantes podían olvidar por un momento las dificultades del Yermo con una bebida y una buena conversación.
Pero un asentamiento no es solo edificios y recursos, sino también organización y seguridad. La necesidad de un liderazgo claro se hizo evidente. El asentamiento estableció un consejo electo, compuesto por Troy "El Brahmanes", Sally Montana y Cinco Ases. Juntos, asumieron la responsabilidad de velar por el bienestar de la comunidad, estableciendo normas básicas y promoviendo la cooperación entre sus habitantes. No todos estuvieron de acuerdo con el gobierno desde el principio, pero con el tiempo, incluso los más escépticos entendieron la importancia de una estructura organizativa en un mundo donde la anarquía reinaba. Se establecieron roles esenciales: Alex asumió la jefatura de seguridad, estableciendo patrullas y organizando un sistema de defensa con barricadas reforzadas. Elisabeth, llevaba la burocracia y la recaudación de impuestos. Danny, con su meticulosa gestión, tomó el control del almacén general y del banco, asegurando que los recursos fueran administrados de manera eficiente. Luna, con su perseverancia, reparó la radio y estableció comunicación con el mundo exterior, permitiendo que Nueva Tennessee estuviera al tanto de lo que sucedía en el Yermo.
Sin embargo, lo que realmente consolidó a Nueva Tennessee como un asentamiento legítimo fue su capacidad de interactuar con el resto del Yermo. Bajo la supervisión de Troy "El Brahmanes", el comercio comenzó a fluir. Los comerciantes ambulantes encontraron en Nueva Tennessee un punto seguro donde podían descansar y hacer negocios, con unas comisiones de venta más bajas que en el resto de asentamientos. Los Las primeras caravanas partieron, expandiendo la influencia del asentamiento y abriendo nuevas oportunidades de intercambio.
Seis meses después, el asentamiento sigue evolucionando, pero las tensiones internas, las amenazas externas y la incertidumbre sobre lo que ocurre en el Refugio 79 ponen a prueba su estabilidad. Lo que una vez fue un refugio precario es ahora un asentamiento con nombre propio. Sus habitantes han aprendido a adaptarse al Yermo, a aprovechar sus fortalezas y a construir un futuro en un mundo hostil. Pero la estabilidad es un lujo efímero en la tierra devastada, y Nueva Tennessee aún tiene mucho que demostrar si quiere perdurar. Los peligros acechan en la distancia, los conflictos internos son inevitables y el Yermo nunca deja de poner a prueba a aquellos que intentan reclamar un lugar en él.
La historia de Nueva Tennessee comienza ahora...