¿Qué tenía que hacer y qué he hecho?
Tenía que vivir este proceso con apertura, compromiso y disposición a aprender. Y eso hice. Participé activamente, observé, pregunté, me equivoqué y volví a intentarlo.
¿Qué pasos he seguido?
Primero me enfoqué en entender bien los contenidos de la asignatura. Luego traté de aplicarlos en la práctica, observando cómo se llevaban al aula. Después fui sacando mis propias conclusiones y reflexiones sobre qué funciona, qué no, y por qué.
¿Hay algo que pueda mejorarse?
Sí, siempre se puede mejorar. A veces siento que puedo organizar mejor mis ideas y ser más precisa al momento de intervenir o explicar algo. También quiero seguir trabajando en cómo manejar la indisciplina en el aula.
¿Cómo he corregido los errores cuando me he equivocado?
Primero reconociéndolos sin poner excusas. Luego preguntando, observando a otros y practicando con más intención. Me di cuenta de que los errores no me restan; al contrario, me enseñan y me ayudan a mejorar.
¿Cuáles han sido las dificultades mayores?
Manejar un grupo de estudiantes tan grande e indisciplinado. Además, por su falta de motivación era un reto buscar actividades que les resulten atractivas.
¿Cómo las he superado?
Con paciencia, observando con más atención y siempre con actitud positiva, pero a la vez firme. También siendo honesta conmigo misma y permitiéndome ir paso a paso. Prestando más atención al grupo y a las opiniones de cada uno.
He aprendido que ser docente es un trabajo que va mucho más allá de enseñar contenidos. Es saber analizar a tus estudiantes, entender sus ritmos, conectar con ellos y estar dispuesta a ajustar lo que sea necesario para que el aprendizaje ocurra. Me di cuenta de que enseñar también es aprender: de los errores, de la experiencia y de los demás.
¿Lo puedo aplicar en otro sitio?
Sí, totalmente. Todo lo que viví y aprendí en este proceso me sirve para cualquier contexto educativo. Pero también de forma personal, aprendí a tener paciencia, a ser más amable y cortés con los demás y conmigo misma.
¿Sería capaz de explicar a otra persona lo que he aprendido?
Sí. De hecho, siempre lo socializo con mis compañeros de triada y es algo que me gusta porque me ayuda a autoevaluarme.
¿Qué momento destacaría del proceso como una celebración de lo aprendido?
Cuando mis estudiantes me decían que les gustó la clase de hoy, que les pareció entretenida y que aprendieron mucho.