Sabrina Carpenter, la artista pop de 26 años conocida por su éxito “Espresso”, ha puesto sobre la mesa una propuesta polémica en su próxima gira: prohibir los teléfonos móviles durante sus conciertos. Esta medida, adelantada en una entrevista con Rolling Stone, plantea una reflexión profunda sobre la convivencia entre la era digital y la experiencia musical en vivo .
Carpenter, a punto de lanzar su séptimo álbum Man’s Best Friend el 29 de agosto, expresó que su creciente preocupación radica en la sobreexposición sin control de videos e imágenes que circulan sin filtro ni autorización. En tono jocoso, recalcó: “No me hagas zoom cuando tenga 80 años ahí arriba”, aludiendo a su posible incomodidad por el uso obsesivo del zoom en los celulares.
La inspiración de Carpenter proviene de su reciente experiencia como espectadora en un concierto sin móviles del dúo Silk Sonic en Las Vegas. Relató que, allí, sintió una conexión única con el público, una atmósfera casi nostálgica que le hizo revivir el espíritu de los años setenta: todos cantando, bailando, mirándose entre sí.
Consciente de que esta propuesta puede causar malestar entre sus seguidores, reconoció: “Esto cabreará a mis fans, pero absolutamente”. No obstante, sostiene que limitar el uso de celulares representa una oportunidad para que el público viva el concierto intensamente y que la artista recupere autoridad sobre cómo se muestra su imagen en directo.
Este movimiento no es pionero: figuras consagradas como Bob Dylan, Bono, Jack White y más recientemente Iron Maiden ya han implementado políticas similares, usando desde fundas precintadas electrónicamente hasta bolsas selladas con sus teléfonos durante todo el espectáculo.
Mientras se acerca el inicio de la gira Man’s Best Friend, la comunidad musical y los fans observan de cerca si Carpenter dará un paso definitivo hacia una experiencia que privilegie la presencia y la conexión emocional por encima de la compulsión digital. En un escenario dominado por pantallas, su propuesta suena a un llamado contracultural: apagar para encender la magia del directo.