Jennifer López, de 55 años, figura hoy en el centro de una sofisticada batalla legal en Estados Unidos después de haber sido demandada por el fotógrafo Edwin Blanco y la agencia Backgrid USA por subir a sus redes sociales nueve fotografías tomadas por estos durante una fiesta previa a los Globos de Oro, celebrada el 4 de enero en el emblemático bar Marmont, en Los Ángeles.
Las instantáneas —publicadas sin marca de agua, sin crédito y sin autorización— habrían sido utilizadas por la artista con fines comerciales al promocionar su presencia en el evento y realzar la visibilidad de los diseñadores que la vistieron, según argumenta el abogado Peter Perkowski. La demanda reclama indemnizaciones de hasta 150 000 USD por cada foto, totalizando 1,35 millones de dólares, y solicita que el caso sea resuelto con un jurado.
Según documentos presentados en un tribunal federal, Blanco y Backgrid sostienen que hubo conversaciones verbales entre sus representantes y el equipo de López para llegar a un acuerdo financiero, pero que este nunca se formalizó por escrito ni se concretó un pago.
Este no es el primer enfrentamiento legal de Jennifer López relacionado con la difusión de imágenes de paparazzi. En 2019 fue demandada por una fotografía no autorizada con Alex Rodríguez; aunque el caso fue retirado en 2020, el nuevo litigio indicaría un patrón conductual que, según los demandantes, “descuida intencionalmente” la propiedad intelectual de los fotógrafos.
El caso ha reactivado un debate más amplio sobre los límites del uso de contenido gráfico en redes sociales: incluso cuando una celebridad es la protagonista de la imagen, la legislación estadounidense establece que los derechos de autor pertenecen al fotógrafo y sus agencias, y la publicación sin autorización puede acarrear fuertes sanciones