Uno de los principales resultados de la etapa de la Evaluación Emocional es que permite justificar el tipo de servicio en la fase de intervención, siendo uno de ellos los servicios de Terapia de Apoyo. La Terapia de Apoyo se puede definir como aquella intervención que se propone en los casos en los cuales la persona muestra que en gran medida el estado emocional que muestra está explicado principalmente por:
Hay una condición reciente que le ha dificultado tomar una o varias decisiones significativas que le permitan recuperar un adecuado equilibrio en sus emociones y que estas han comenzado a afectar otras dimensiones en su vida.
En un porcentaje significativo este desequilibrio parece estar determinado por déficits de información acerca de los orígenes de estas condiciones y de cómo funcionan algunos elementos que las determinan.
La persona muestra capacidad para realizar toma de decisiones, pero tiene algunas áreas de incertidumbre o dudas acerca del grado de riesgo en un futuro a corto y/o medianos plazos.
La persona parece contar con los recursos psicológicos para afrontar y resolver con un esfuerzo menor por parte del terapeuta para lograr sus objetivos.
Este tipo de servicios consisten principalmente en sesiones de consultoría, orientación y facilitación de ordenar y jerarquizar riesgos y posibles beneficios de las diversas alternativas a realizar. Y estas acciones alternativas parecen no representar esfuerzos significativos para los recursos psicológicos del individuo quien muestra suficiente capacidad para llevar a cabo todas o la mayoría de las acciones requeridas.
Situaciones que pueden ejemplificar este tipo de intervención, sin que sea una lista cerrada serían las siguientes:
Decidir involucrarse de manera más profunda y significativa en una relación de pareja.
Terminar o alejarse de una situación y/o personas que pueden estar representando una amenaza psicológica a su integridad personal.
Tomar decisiones significativas en el periodo de vida en el cual se encuentra, por ejemplo, jubilarse, cambiar de lugar de residencia, iniciar un proyecto de vida en una nueva dimensión no conocida suficientemente, por ejemplo, cambio significativo en sus actividades laborales, cambio en su situación de vida familiar, laboral o vocacional, etc. .