Los servicios profesionales de Psicología requieren, en un primer momento, realizar una serie de actividades que permitan conocer de manera lo más específica posible la naturaleza de la situación por la cual las personas están pasando en el periodo de su vida. Se trata de indagar, conjuntamente la persona y el profesional, el estado de los asuntos que le han llevado a considerar la conveniencia de obtener los servicios profesionales en psicología.
Las primeras sesiones sesiones se dedican a realizar esta indagación a fin de poder estar en condiciones que permitan al profesional diseñar una o varias estrategias de intervención que presentará a la persona como alternativas para poder facilitar el proceso de cambio que la persona considera requiere para mejorar su estado emocional.
Este servicio avanza en el proceso psicoterapéutico hasta la fase de definición y acuerdo de los objetivos terapéuticos analizados y acordados conjuntamente. Es común que las personas tengan la expectativa de que los servicios profesionales consisten en recibir instrucciones de lo que deben de realizar para lograr el cambio, como ocurre en los servicios médicos en los cuales el profesional proporciona una serie de medidas que el paciente debe de realizar (tomar medicamentos, someterse a una cirugía o acciones por el estilo) en realidad el profesional de la psicología es un facilitador cuya primer meta es ayudar a la persona a encontrar en forma más detallada las posibles causas de su estado emocional y, posteriormente, diseñar en forma conjunta los objetivos de la intervención.
Es común también esperar que el cambio requerido sea rápido y sencillo, ambos aspectos suelen ser poco comunes en el trabajo psicoterapéutico, pues la mayoría de las ocasiones requieren cambios significativos en la forma de pensar, de actuar y de sentir de las personas, y ello no es tan fácil ly rápido como en ocasiones se supone que será.
También es común que se espere obtener un término o frase que le proporcione un “nombre” a “lo que le está pasando a la persona. Lo solemos llamar “efecto del modelo médico” en el cual se requiere un “diagnóstico” para poder justificar y explicar la intervención. En realidad, en la psicología se realiza una evaluación más integral que puede incluir aspectos del pasado reciente y/o lejano de experiencias de vida, condiciones del entorno actual, personas y acontecimientos significativos de la persona, hábitos de comportamiento, estrategias del manejo de las emociones que la persona ha desarrollado, contenidos de su pensamiento y sus afectos, por mencionar los más relevantes.
Esta etapa se realiza con la finalidad de poder tener elementos que permitan el diseño de objetivos y estrategias de intervención lo más específicamente útiles para cada persona, sin que existan “recetas” universales aplicables para cualquier persona. Regularmente puede requerir aproximadamente entre tres y cinco sesiones en las cuales se van identificando las partes y acomodándose en un cuadro que permite el análisis y comprensión de la interacción de diversos elementos, así como obtener el consentimiento informado por parte de la persona acerca de lo que ocurrirá y de los servicios a los que tiene derecho y los respectivos compromisos de confidencialidad y los límites de la participación del profesional de la psicología.