Trata de una relación que se establece entre el psicólogo y su paciente que tiene como objetivo principal restablecer el bienestar y equilibrio psicosocial del mismo.
La vida adulta presenta muchas exigencias y tenemos que adaptarnos en diferentes contextos: familiar, personal, sexual, económico y laboral; por ello se requiere de habilidades emocionales e intelectuales para resolver estos conflictos.
Algunas causas por las que puedes empezar una terapia psicológica son:
Constantes cambios de humor
Sensación de insatisfacción en tu vida diaria
Uso de algún medicamento que han salido de tu control
Presencia constante de síntomas físicos como dolor de cabeza, diarrea; sin una causa orgánica identificada
Tus relaciones interpersonales no funcionan bien
Tienes algún pendiente o “trauma” del pasado que te trae constantemente preocupado
O simplemente quieres ser una persona más sana que disfruta de la vida cotidiana y desea aprovechar al máximo sus recursos intelectuales y personales.
Los objetivos terapéuticos establecidos en la terapia psicológica serán acordados con el paciente en función de las necesidades y problemáticas que plantee. El psicólogo trabajará junto con el paciente para mejorar su bienestar emocional.
El correcto desarrollo de todo lo anterior conseguirá que la persona controle y decida sobre su propia vida, es decir se tratará de crear la seguridad e independencia que permitan comprobar que como adulto son capaces de enfrentarse a los problemas, con ayuda de los recursos que hayan adquirido en la terapia.