Situación de Aprendizaje
Las religiones no son culturas, ni civilizaciones, pero a mediados de los 90 del siglo XX, en pleno auge de las políticas de identidad, se puso muy de moda asimilar religiones y culturas, y es una idea que sigue vigente en el imaginario popular. Tampoco era una idea nueva ya entonces. La fusión de religión y cultura se ha usado muy a menudo en discursos anti-coloniales, como se puede apreciar en la historia de Oriente Medio, en la que el Islam se ha invocado como aglutinante social frente a la dominación cultural europea. Y también vemos la misma fusión política entre religión y cultura en la historia de India, y en las complejas disputas territoriales con Pakistán, en las que tanto hinduismo como islam se han querido ver como civilizaciones, y no únicamente como religiones. Cada vez que las identidades nacionales o regionales se consideran en disputa, estaremos ante un campo fértil para la asimilación estratégica de lo religioso y lo cultural. Sin embargo, esta perspectiva representa un obstáculo grande para el desarrollo de la diversidad y la libertad religiosas, pues va a asociado a formas particulares de discriminación de las minorías y al rechazo de la libertad religiosa individual.
Los problemas para la libertad religiosa derivados de asimilar religión con cultura o civilización dependen fuertemente de cuál sea nuestro concepto de cultura y civilización, unos conceptos que pocas veces se discuten y se hacen explícitos. En la Antropología Social y Cultural, la cultura se considera algo aprendido, compartido y transmitido en el seno de grupos humanos, y eso incluye tanto realidades materiales como ideológicas, lo que hace que nos refiramos al concepto antropológico de cultura como “holístico”. En la actualidad, la UNESCO reconoce que el concepto holístico de cultura enraizado en la tradición antropológica, es el más conveniente para trabajar en contextos de diversidad cultural y promover los valores del pluralismo cultural y religioso, como se reconoce en la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, de 2001. Sin embargo, la comunidad antropológica está de acuerdo en que el concepto técnico usado en Antropología sigue sin ser el más conocido, y tampoco es el más usado hasta ahora en las políticas culturales.
El concepto más extendido de cultura en las sociedades modernas procede de los siglos XVII y XVIII, cuando la idea de “cultivo” comienza a usarse metafóricamente para referirse al cultivo de la mente o el espíritu. La cultura se ha entendido desde entonces de dos maneras que hoy siguen siendo la forma hegemónica en que popularmente se piensa “lo cultural”: (1) en sentido ilustrado y culto, la cultura como el resultado de la formación y la educación, y (2) en sentido folclórico y patrimonial, como acervo popular (material o inmaterial) de la creatividad de un grupo social determinado. Este doble significado del concepto de cultura sigue siendo importante hoy en día porque está en la base de las dos grandes líneas de política cultural que existen históricamente: las políticas educativas y las de protección patrimonial. A través de estas dos líneas de política social, los conceptos originados en el XVIII se han reproducido y extendido hasta hoy, y siguen influenciando nuestra forma de pensar y estar en contextos de diversidad.
¿Qué es el calendario y para qué sirve?
Los calendarios se utilizan para establecer las fechas y frecuencias de cada periodo. Cada calendario permite organizaciones diferentes para trabajar en distintas fechas y frecuencias durante el mismo periodo.
Complejidades de los Calendarios:
Fundamentos astronómicos:
días (terrestre)
semanas (¿porqué 7?)
meses (lunares)
años (solares)
Calendarios lunares (Islámico)
tienen exactamente 12 meses lunares (de 29 o 30 días) cada año (354 o 355 días en total)
por eso, los “meses” no permanecen en las mismas estaciones solares cada año
Calendarios solares (Juliano y Gregoriano)
tienen 365 días cada año, pero 366 días en años bisiestos
los “meses” no son lunares (el primer día del nuevo “mes” no está ligado a la luna nueva)
Calendarios luni-solares: algunos aspectos basados en la luna y otros basados en el sol:
Chinos y judíos: principalmente lunar; “meses bisiestos” mantienen sincronizadas las festividades anuales con las temporadas solares.
Litúrgico: principalmente solar, pero la Pascua se base en el calendario judío (lunar).
Más variaciones en los calendarios:
Diferentes años iniciaron los calendarios; entonces hay diferentes números de los años.
Diferentes días de la celebración del “año nuevo” (no solo el 1 de enero)
Diferentes horas del comienzo del “nuevo día” (atardecer, medianoche, madrugada)
Diferentes “días más importantes” de la semana (viernes, sábado, domingo)
RETOS
Reto
Haz una copia del calendario escolar de este curso y construye un calendario personal donde marques con un circulo los días importantes para tí_:
cumpleaños , santo, cumpleaños familiares, días significativos para tí, etc.....
LA FIESTA
Ante diferentes definiciones de fiesta, nosotros optamos por la que dice: <<La fiesta consiste esencialmente en la afirmación exuberante de la vida y exige el contraste con el ritmo diario>>. Cuando se celebra una fiesta, lo primero que pasa es que la rutina y la monotonía de la vida se interrumpen: la gente deja de trabajar, se pone una ropa mejor o más bonita, se suele comer y beber también mejor que de ordinario; la casa o la ciudad se adornan, hay algún acto especial -civil o religioso- según sea la fiesta que se celebra.
Ciertamente existe un gran contraste entre la fiesta y la vida de cada día; un choque entre la realidad y la utopía, entre los convencionalismos y la naturaleza.
La fiesta puede parecer a veces un caos, un momento en el que se liberan todos los instintos y se permiten todos los excesos. Los sentimientos que normalmente se reprimen o descuidan, en la fiesta se dejan en libertad. No importa el mañana; lo que cuenta es el presente, aunque se goce sólo un instante.
Y aunque la fiesta es, de alguna manera, la ruptura del ritmo ordinario, no suprime la tragedia de la vida, sino que la asume y la recompone. Es como un volver a empezar. La fiesta es una expansión y una dilatación del ser humano en todas sus dimensiones; un ensanchamiento del campo de la conciencia rebasando la estrechez de la realidad cotidiana y llevando al hombre a una experiencia más totalizante.
A diferencia de la diversión, la fiesta no es frívola; su gozo no baña sólo la superficie del ser; tiende a penetrarlo totalmente. La fiesta así entendida, entra en el campo de la mística, de la exaltación, de la imaginación y de la fantasía. Quien festeja vive en un mundo nuevo, que es éste mismo, pero mirado con ojos de profeta; encuentra el mundo bueno que Dios creó, y no lo llama enemigo sino hermano.
Estructura religiosa de la fiesta
La fiesta es una forma de vivir el tiempo: como realidad simbólica, sacral y religiosa. En la fiesta se condensa el tiempo sagrado abriendo al hombre trascendente al tiempo divino. En la fiesta, el hombre recupera su referencia a lo divino, su relación con el misterio, a través de las acciones simbólicas y de la celebración, que le conducen y proyectan a la fiesta que no acaba, a la eternidad sin fin.
En toda celebración festiva siempre existe un acontecimiento mítico o histórico-salvífico que es su razón de ser y su objeto central. La fiesta hace posible la celebración, la arropa y la concreta en el tiempo.
Reto
Crea el calendario litúrgico de este curso, vuelve a hacer una copia del calendario escolar y marcas en él los distintos tiempos litúrgicos y principales fiestas.
Para conocer los tiempos lee el texto siguiente.