El análisis realizado sobre el agua en espacios de interior y su capacidad para convertirse en atractivo turístico para viajeros de otros puntos de España ha permitido deducir que las áreas vinculadas a la explotación turística del agua son muy atractivas para los turistas. De hecho, este recurso es el cuarto motivo que se aduce para viajar a Extremadura.
Los turistas que practican actividades vinculadas a ríos, embalses y zonas de baño conforman una demanda de tipo mixto ya que combinan estas actividades con otras como visitas culturales, turismo rural genérico, observación de aves e incluso visitas a cuevas, minas y lugares con destacadas formaciones geológicas. Hay un claro predominio de los españoles sobre los visitantes de otros países. Además, nos preocupan las personas de mediana edad que viajan en pareja o en familia y se alojan en establecimientos rurales o en campings y hoteles de acuerdo con el tipo de demanda mixta que representan.
El origen de quienes se sienten atraídos por los recursos hídricos de Extremadura es variado con un claro predominio de residentes en las grandes ciudades españolas como Madrid. Barcelona y Sevilla, aunque el 13,2% de los visitantes son residentes en la propia comunidad autónoma. Por ello, la accesibilidad y el tiempo de viaje son factores importantes para atraer turistas a estos espacios, aunque no son los únicos factores de decisión.
El territorio más visitado es la zona norte de la provincia de Cáceres que coincide con las zonas con mayor número de piscinas naturales; esto implica que el recurso se explota principalmente en verano. Al mismo tiempo, los embalses se revelan como un espacio turístico potencial ya que son capaces de atraer visitantes que pernoctan en otros espacios, pero no logran persuadir a los turistas para que permanezcan en los establecimientos de los alrededores.