En este estudio se revelan los problemas esenciales que afectan a los establecimientos de alojamiento rural ubicados en Extremadura. Entre estos, cabe destacar el factor estacional, los bajos niveles de ocupación y una estancia media baja. Para intentar paliar los efectos negativos de los dos primeros problemas se puede recurrir al potencial endógeno de las dehesas, potenciado por la proximidad de los alojamientos rurales.
Sin embargo, la estancia media es un elemento con una dinámica diferente ya que básicamente depende del tiempo disponible y coincide con los fines de semana durante la mayor parte del año. Todo ello sucede en un marco como Extremadura que cuenta con una gran superficie de dehesas de encinas y alcornoques, parte de la cual coincide con la red de espacios naturales protegidos lo que garantiza que los ecosistemas están muy bien conservados. Además, las dehesas suelen contener una red de vías públicas (senderos pecuarios) que facilitan la realización de actividades dentro de ellas.
Este sistema agroforestal tiene un enorme potencial que debería permitir el desarrollo de actividades terciarias como el turismo en sus múltiples facetas. Por ello se recurre al análisis de agrupamiento como una técnica geoestadística muy útil para diferenciar grupos de entidades con características homogéneas. Con su aplicación se han obtenido 5 grupos que se caracterizan por tener entidades espaciales con los distintos recursos turísticos analizados a distancias similares entre sí pero claramente diferenciados de otros grupos. En este sentido se observa que 3 grupos tienen un potencial considerable para la práctica del agroturismo (Grupos 1 y 2) y además para el agroecoturismo (Grupo 3). Una característica especial es que estos grupos corresponden a áreas en las que el nivel de ocupación no es muy alto.
Por todo ello, se concluye que es fundamental la elaboración de una política turística orientada a desarrollar productos turísticos específicos para estas zonas, en las que el agroturismo debe jugar un papel importante. El estudio identifica un grupo de establecimientos de alojamiento con gran potencial (Grupo 3) y una clara vocación por el agroturismo como punto de partida. Asimismo esta categoría se puede complementar con un variado conjunto de ofertas como la observación de la fauna, la gastronomía, el modo de vida tradicional, etc.