El diario reflexivo es un relato de lo que sucede en la formación práctica, contiene descripciones, análisis, opiniones y valoraciones sobre la situación que se vive o se trabaja. Permite tomar la propia experiencia como objeto de reflexión. Tanto el hecho de escribir sobre lo que se hace como leer sobre lo que se ha hecho permiten alcanzar una distancia de la acción y ver las cosas y a uno mismo con perspectiva. “El diario se convierte en un recurso de reflexión sobre la propia práctica profesional y, por tanto, en un instrumento de desarrollo y mejora de uno mismo y de la práctica profesional que ejerce”3. Así, la reflexión sobre la acción constituye un aspecto fundamental en las prácticas clínicas de nuestros alumnos.
El contexto europeo de educación superior entre cuyos objetivos se enfatiza el aprendizaje centrado en el alumno, la implicación del estudiante en su aprendizaje, el dar más importancia al manejo de herramientas de aprendizaje que a la mera acumulación de conocimientos ha generado, entre otros muchos aspectos, la necesidad de incorporar nuevas estrategias o métodos de enseñanza que los profesores deben poner en marcha con el fin de fomentar en el alumno aprendizajes significativos. Bien es cierto que, desde hace algún tiempo, existen en la universidad experiencias formativas con algunos de los planteamientos didácticos que ahora, dentro del marco europeo de educación superior, adquieren carácter institucional (aprendizaje constructivista, práctica reflexiva, etc.).