El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es el instrumento de planeación que le permite a los municipios ordenar físicamente el territorio (urbano y rural), asignar usos del suelo y crear programas y proyectos para los siguientes 3 periodos institucionales (12 años).
Como la carta de navegación para crear territorios productivos, sostenibles e incluyentes, el fin último del POT es mejorar la calidad de vida de los habitantes.
Si el POT está vencido es un deber de los mandatarios incluir un proyecto para su actualización en el Plan de inversiones del Plan Desarrollo Municipal. Si está vigente, es fundamental incluir dentro de este ultimo los programas y proyectos que el POT estableció en su Programa de ejecución.
Garanticen la existencia de redes de transporte público integrado y conectado, que ahorre energía, reduzca la contaminación, los tiempos de viaje e incremente la competitividad.
Promuevan la densificación del suelo urbano.
Integren las áreas protegidas al suelo urbano.
Cuenten con espacios públicos abiertos que permitan mantener la calidad de aire y el agua, estimulando las actividades recreativas al aire libre y el contacto con la naturaleza.
Cuenten con redes integradas de agua, drenaje y alcantarillado que reduzcan la contaminación del agua e incrementen la calidad ambiental.
Localicen las áreas de alto impacto ambiental (los desechos sólidos y otras instalaciones contaminantes) lejos de las áreas urbanas.
Garanticen la conectividad del sistema de movilidad con las zonas urbanas y entre las zonas rurales, permitiendo la movilidad de los habitantes del territorio y el intercambio de mercancías.
Faciliten la especialización y diversificación de la economía urbana promocionando sus ventajas económicas especiales frente a las de otras ciudades.
Mejoren la educación en cuanto a equipamientos educativos en el territorio para incrementar las destrezas productivas y hacer un territorio atractivo.
Promuevan el turismo dependiendo de la vocación y de las realidades de cada territorio, mediante la preservación de áreas históricas, monumentos culturales, activos ecológicos y naturales y la potencialización de los elementos que los hace únicos.
Integren las redes de trasporte público con la red viaria. Descentralicen los equipamientos públicos de modo que toda la población pueda acceder a ellos.
Tengan en cuenta las comunidades informales para facilitar la integración a la economía urbana en la medida que no estén en áreas de amenazas y riesgos no mitigable.
Dispongan adecuadamente el suelo para la llegada de la vivienda con disponibilidad de servicios públicos.