Cuando fallece un ser querido, lo último que uno quiere es ocuparse de trámites. Sin embargo, si hay bienes, cuentas o herederos involucrados, la sucesión es un paso necesario para ordenar la situación y evitar conflictos en el futuro.
En esta guía reunimos información práctica basada en nuestra experiencia como abogadas en derecho sucesorio.
Es el proceso legal mediante el cual se declara quiénes son los herederos de una persona fallecida y se transfieren a su nombre los bienes que dejó: una casa, un terreno, un auto, cuentas bancarias, etc.
Reunir toda la documentación necesaria.
Contar con asesoramiento legal especializado.
Promover el diálogo entre los herederos desde el inicio.
Llegar a consensos antes de dividir los bienes.
Cumplir con obligaciones fiscales y honorarios.
Cuando hay bienes registrados a nombre del fallecido.
Cuando se quiere vender, alquilar o disponer de esos bienes.
Cuando hay herederos menores de edad.
Cuando un bien está trabando otro trámite (por ejemplo, una venta).
Cuando pasaron años sin iniciar nada: el tiempo juega en contra.
No se pueden vender los bienes legalmente.
No se puede escriturar.
Se generan deudas o conflictos familiares.
El trámite se vuelve más largo y costoso.
Partida de defunción.
DNI del fallecido y de los herederos.
Partidas que acrediten el vínculo (nacimiento, matrimonio).
Documentación de los bienes (escritura, título del auto, etc.).
La sucesión no tiene por qué ser un proceso conflictivo. Con preparación, diálogo y asesoramiento legal adecuado, es posible atravesarla de manera ordenada y proteger tanto el patrimonio como los vínculos familiares.
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