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Prólogo
Por Diamela Eltit
Escritoras y escritores, poetas, artistas visuales comparecen en este libro respondiendo con excelencia a la convocatoria de PEN Chile que organizó este memorioso homenaje a Víctor Jara. La convocatoria se realizó cuando se conmemoraron 50 años del asesinato del teatrista y músico en el interior del Estadio Chile, el 16 de septiembre de 1973, a días del golpe de estado.
Los textos aquí reunidos, las imágenes, el trabajo poético y visual, acucioso y, a la vez, rotundo, da cuenta de cómo y en cuánto la figura de Víctor Jara se erige sobre la violencia militar que fue ejercida sobre él, de una manera extrema, sólo por el poder de su trabajo artístico-cultural. Una violencia tan impactante que decidieron matarlo así, de 44 tiros, como una forma de venganza ante la influencia que habían alcanzado sus composiciones.
Víctor Jara nació en Ñuble, migró con su familia a Santiago y en el proceso del desplazamiento del mundo agrícola a la ciudad, conoció diversas realidades y de manera intensa inició su recorrido artístico en lo que fue su primera inclusión: el teatro. De lleno en ese universo, fue director de importantes obras, especialmente de Alejandro Sieveking, puestas en escenas que fueron fundamentales y consiguieron exponer ante el público, diversas problemáticas que abrían nuevos horizontes de sentido.
Como dirctor de teatro viajó, dialogó, pudo generar conexiones importantes en los años que se experimentaba una gan efervescencia política. Y en ese tiempo o desde ese tiempo inició su recorrido musical para inscribirse de lleno en el "Canto Nuevo", las formas musicales que se dotaron de renovadas poéticas para dar cuenta de una necesaria emancipación social. Un conjunto de extraordinarios cantautores que elaboraron un horizonte equitativo que le daba valor a los cuerpos más discriminados y relegados por la hegemonía.
En ese preciso tiempo, las poderosas composiciones de Víctor Jara fueron cruciales para el nuevo movimiento. El autor musicalizó no sólo lo local sino se hizo parte de los dilemas latinoamericanos y, más aún, la prolongada guerra en Vietnam generó una de sus composiciones más relevantes como es: "El derecho de vivir en paz", tema que una y otra vez reanuda su vigencia.
Su compromiso político para modificar las estructuras sociales lo condujo a participar, junto a diversos integrantes de la "Nueva Canción Chilena" de manera activa y sistemática en la cultura promovida por la Unidad Popular, demarcando así su compromiso con un proyecto democratizador e inclusivo. Así Víctor Jara se transformó en un referente indiscutible y sus canciones se inscribieron en los imaginarios sociales. El crimen interrumpió su vida, pero lo la consolidación de su obra.
PEN Chile, mediante la organización de este libro y sus valiosas colaboraciones, se ha propuesto incrementar los tiempos irreductibles de una obra que, una y otra vez, resuena en cada una de las épocas de lo que es y será un eterno presente.
En esta antología poética visual, participé con las y los artistas de las letras, la música y la imagen: Gustavo Gac-Artigas, Isabel Viviani, César Retamal, Marcia Bravo, Carlos Lizama, Claudia Collao, Eduardo Yañez, Virginia Cordero, Victoria Riquelme, Francisco Ramos, Rodrigo Verdugo, María Eliana Herrera, Paulina García, Paula Burchard, Pablo Poblete, Romina Aura, Nedaska Pika, Luis García, Germán Rojas, Norma Ramírez, Jorge Montealegre, Paz Ríos, Doris Peña, Gonzalo Flores, Hilda Carrera, Alex Quinteros, Leo Lobos, Karla Ibarra, Marco Farías (quien retrató mi poema "El hombre creador" a través de su obra "Víctor", un óleo sobre cartón entelado), Amante Parraguez, Efren Cortés, Pía Barros, Alex Chellew, Eugenia Brito, Pablo Grendi, Cristina Wormull, Nelson Miranda, José Luis Acevedo, Mono González, Alejandra Faúndez, Verónica Rojas, Patricio Leiva, Carlos Gómez, Carmen Troncoso, Rene Ortega, Jorge Ragal, Christian Carrillo, Ángel Spotorno, Esteban Peñaloza, Carmen Tornero, Teresa Razeto, Reynaldo Lacámara, Ángel Spotorno,
La obra de la portada es un mosaico realizado por Carlos Lizama, en el año 2020, llamado "Víctor eterno", la editorial que estuvo a cargo fue PEN Ediciones y la impresión y encuadernación fue trabajo de Editorial Latinoamericana.
Puedes descargar de forma gratuita esta antología en https://www.latinoamericana.cl/ y si lo quieres en física, también puedes adquirirlo ahí.
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Contraportada
“¡Henos aquí! ALMAS LIBERTARIAS, otro 8 de Marzo, de ya, el año 2020. Nos seguimos reuniendo en torno a nuestros ideales y convicciones, y la literatura se vuelve una expresión liberadora de los sucesos de nuestros tiempos. Ya nada es igual. Los ojos están más abiertos que nunca.
Por eso, en estas páginas intentamos descifrar la incógnita a tantos años de silencio, porque aquí abrazamos y reclamamos la libertad de las palabras, en donde emergemos con la cara descubierta, sin temor a enfrentar los fantasmas del universo femenino.
Cada una va tejiendo en su propio ritmo, el contrapunto interminable de unión entre Mujeres, de inquebrantable fraternidad entre historias surgidas con la misma fuerza geográfica de nuestra Patria.
Porque en este libro habita cada árbol, piedra, volcán, río, lago y cordillera con cada uno de sus animales y seres alados, y es aquí donde se cobijan, “in útero” los elementos dignificados”.
En esta antología poética, participé con las poetas: Ángela Barrera, Gisella Ramírez, Ernestina Pinto, Natalia Zamorano, Rosa Chávez (QEPD), Alejandra Guerra, Yorma Alcaraz, Paula Daza, Gloria Hofflinger, Ivonne Díaz y Johana Rojas.
La ilustración de la portada fue un collage realizado por Gustavo Daza Soto y la editorial que estuvo a cargo fue Primeros Pasos Ediciones.
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Contraportada
En la memoria universal, mujeres visionarias imaginaron un mundo más igualitario entre hombres y mujeres. ¡Cuántas ideas esparcieron en el ir y venir de la historia! Sin embargo, sus nombres fueron ocultos y sus batallas vencidas jamás visibilizadas. Hoy, en el siglo XXI nos encontramos más consolidadas, demandando nuevas leyes que nos favorezcan y que las políticas públicas del Estado sean adecuadas a las nuevas generaciones de mujeres. Aun así, queda mucho por trabajar, para un mundo más colaborativo y equitativo.
VOCES LITERARIAS FEMENINAS VI REGION, reúne a diez mujeres de distintas generaciones, profesiones y oficios, apuntando al atisbo congruente de la unión poética entre las autoras.
Una percepción de cordialidad se produce al leerlas, generando un valor agregado de este grupo de escritoras y poetas, que vence el llamado “egoísmo literario”, fortaleciendo los contenidos.
Ellas nos entregan en palabras y a través del detalle de sus escritos: anhelos, esperanzas, miedos, consignas, apariencias, desganos e intentos de respuestas a sus inquietudes.
La vida cotidiana presentada en metáforas, poesías, cuentos y relatos.
Tal como al principio de los tiempos, observamos mujeres con objetivos literarios de comunicar para fortalecer la palabra, la lectura, el desarrollo espiritual y personal. Además, el placer de vincularse, potenciando lazos de amistad y sororidad…la una con la otra, en una ronda infinita.
Cada una lleva en la tinta del lápiz y en su alma, el espíritu de sus ancestrales familias, de la sangre engendrada y lo que provee la imaginación: ¡Creación!
En esta antología poética, participé con las poetas: Alejandra Guerra Sepúlveda, Gisella Ramírez Contreras, Yorma Alcaraz Narvaez, Johana Rojas Salas, Ivonne Díaz Cornejo, Paula Daza Soto, Rosa Chávez Alarcón (QEPD), Ángela Barrera Cordonez y Ernestina Pinto Moreno.
La ilustración de la portada fue un collage realizado por Gustavo Daza Soto y la editorial que estuvo a cargo fue Primeros Pasos Ediciones.
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Contraportada
Escrita por Ivonne Díaz y Jacqueline Lagos
Conformarnos desde la poesía ha sido ir más allá de los viejos tiempos, cuando debíamos firmar nuestras obras con seudónimos o usando el de un hombre.
En la libertad que nos proporciona la revolución y el activismo, fuimos conociéndonos, leyéndonos unas a otras.
Ha sido un viaje por distintos lugares por cuyas ventanas o vitrales asomaban rostros nuevos con mensajes importantes que nos hizo sentido en la creación de este libro —Que no sea en vano—, título inspirado en un poema a la sobrevivencia, a dolores profundos y a la generosidad de su autora.
Fue al unísono de once poetas, once mujeres que fuimos hilando —aunque escenas separadas—, y conjugando un mismo habitar: el quehacer cotidiano genuino e irreverente, interrogantes sobre existencialismos apasionados, imaginativos. El dramatismo, conflicto, la picardía, las metáforas, la poética surreal, mística, sensual, hilarante, social, cósmica, infinita de orígenes, que interperla a ese dios imperfecto que juzga con su dedo invisible el amor no correspondido.
Cada día somos más las que empuñamos la pluma para describir esta sociedad con todas sus impurezas y barbaridades, pero también con su nobleza y dulzura, proporcionadas por la naturaleza de la vida, de los sentidos y la belleza.
La fuerza creativa literaria de las mujeres merecer el sitial que le corresponde en este momento histórico. Por ello hemos querido dejar este libro en reconocimiento y sentido homenaje a la memoria de nuestras ancestras.
En esta antología poética, participé con las poetas: Paula Daza Soto, Marisol Parada Cifuentes, Jacqueline Lagos Maragaño, Myriam Arancibia Valenzuela, Valentina Ríos Sepúlveda, Vasthy Caracol, María Cristina Muñoz Leal, Isabel Ortiz Bustamante, Bernardita Vargas Ortega e Ivonne Díaz Cornejo.
La ilustración de la portada fue realizada por Mónica Endress Bórquez y la editorial que estuvo a cargo fue Una temporada en Isla Negra.