Ella aún no ha nacido,
ella es la música y la palabra,
y por ello es de todo lo vivo
la unión inviolable.
Tranquilamente respiran los pechos del mar;
pero, como loco, está claro el día,
y la pálida espuma violeta
en el recipiente negroazulado.
¡Que hallen mis labios
la mudez inicial
como una nota cristalina
que es pura desde el nacimiento!
¡Quédate como espuma, Afrodita,
y tú, palabra, vuelve a ser música,
y avergüénzate del corazón, tú, corazón
fundido con el principio de la vida!