Este capítulo aborda las consecuencias negativas que el consumo de agua contaminada puede tener sobre la salud humana y el bienestar de la comunidad. Explicaremos las enfermedades más comunes relacionadas con el agua, los grupos que son especialmente vulnerables a estos riesgos y algunos ejemplos cotidianos que ilustran la importancia de contar con agua de calidad.
Enfermedades gastrointestinales
Diarrea, cólera y disentería: Causadas principalmente por bacterias (p.ej. Escherichia coli, Vibrio cholerae), virus o protozoos (p.ej. Giardia lamblia).
Síntomas típicos: Dolor abdominal, deposiciones líquidas, fiebre y deshidratación.
Ejemplo cotidiano: Una familia que bebe agua de un pozo que no ha sido filtrada ni hervida puede presentar episodios recurrentes de diarrea, sobre todo en niños.
Parasitismo e infecciones intestinales
Protozoos y helmintos: Parásitos como Entamoeba histolytica o huevos de lombrices se pueden encontrar en aguas contaminadas con materia fecal.
Síntomas: Dolor abdominal, fatiga crónica, pérdida de peso y, en algunos casos, desnutrición.
Ejemplo cotidiano: Un niño que traga accidentalmente agua de un río cercano a vertidos de aguas negras puede infectarse con parásitos que tardan en ser detectados.
Intoxicaciones crónicas por metales pesados
Arsénico, plomo, mercurio: La exposición prolongada a estos metales puede causar daños al sistema nervioso, hígado, riñones y problemas de desarrollo.
Síntomas: Varían desde afecciones cutáneas (manchas, lesiones) hasta anemia, problemas neurológicos o cáncer (en el caso del arsénico).
Ejemplo cotidiano: Comunidades cercanas a zonas mineras o industriales pueden ver sus pozos subterráneos contaminados con metales que no se detectan fácilmente sin un análisis de laboratorio.
Enfermedades de la piel y ojos
Irritaciones, dermatitis y conjuntivitis: Pueden surgir cuando el agua contiene bacterias o químicos agresivos.
Ejemplo cotidiano: Al bañarse o lavar ropa en un río contaminado con detergentes y sustancias químicas, las personas pueden experimentar picazón y erupciones cutáneas.
Otras afecciones relacionadas
Hepatitis A: Virus que se transmite por la ingesta de agua contaminada con heces.
Fiebres tifoideas: Causadas por la bacteria Salmonella Typhi.
Ejemplo cotidiano: En sitios donde el sistema de alcantarillado es deficiente, el contacto con agua contaminada puede facilitar la propagación de estos patógenos.
Niños y niñas
Razón: Su sistema inmunológico está en desarrollo y suelen tener menor capacidad de defensa ante patógenos o sustancias tóxicas.
Consecuencia: Mayor riesgo de deshidratación y desnutrición cuando padecen diarreas frecuentes.
Ejemplo: En comunidades rurales con pozos no protegidos, los brotes de diarrea infantil son comunes y pueden derivar en problemas de crecimiento.
Personas adultas mayores
Razón: Con la edad, el sistema inmunológico se debilita y pueden existir enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes).
Consecuencia: Cualquier infección puede agravarse y requerir hospitalización.
Ejemplo: Un adulto mayor con problemas renales es más propenso a sufrir daños severos ante la presencia de metales pesados en el agua.
Personas con sistemas inmunodeprimidos
Razón: Quienes tienen VIH/SIDA, reciben quimioterapia o sufren enfermedades autoinmunes son más susceptibles a las infecciones.
Ejemplo: Un paciente que recibe tratamiento oncológico corre el riesgo de padecer complicaciones graves con microorganismos que para otros podrían ser relativamente inofensivos.
Mujeres embarazadas
Razón: El consumo de agua contaminada puede afectar tanto a la madre como al feto (riesgo de malformaciones o complicaciones del embarazo).
Ejemplo: La exposición al arsénico o al plomo se ha asociado a problemas en el desarrollo fetal y mayor probabilidad de abortos espontáneos.
Aumento de los costos en salud
Visitas médicas más frecuentes, compra de medicamentos, hospitalizaciones.
En comunidades rurales, la atención médica puede requerir largos desplazamientos y gastos de transporte.
Pérdida de productividad
Días laborales o escolares perdidos por enfermedad.
Disminución de ingresos familiares, lo que perpetúa el ciclo de pobreza en áreas con problemas crónicos de calidad del agua.
Efectos en la nutrición y el desarrollo infantil
Diarreas recurrentes afectan la absorción de nutrientes, ocasionando desnutrición y retraso en el crecimiento.
Afecta el rendimiento escolar y el potencial cognitivo de los niños.
Desconfianza y estrés comunitario
Si se detectan problemas graves de contaminación, puede generar temor de usar el agua local para cualquier fin.
A menudo, se recurre a la compra de agua embotellada, lo que impacta la economía familiar.
Familia en zona rural con pozos poco profundos
Situación: Los pozos se inundan durante la época de lluvias, arrastrando aguas residuales y materia orgánica.
Consecuencia: Cada año, tras las lluvias, aumentan los casos de diarrea entre niños y adultos.
Solución: Capacitación en la protección de pozos (sellar bien la boca del pozo, construir drenajes adecuados) y tratamiento del agua en casa (hervir, clorar).
Barrio urbano con drenaje deficiente
Situación: Las tuberías de alcantarillado están en mal estado y filtran agua sucia a la red de agua potable.
Consecuencia: Brotes de hepatitis A y tifoidea en la población.
Solución: Inversión en infraestructura de saneamiento y revisión periódica de las conexiones entre la red de agua potable y el alcantarillado.
Comunidad cercana a cultivos intensivos
Situación: Los fertilizantes y pesticidas se filtran al río principal.
Consecuencia: Altos niveles de nitratos y fosfatos que generan proliferación de algas; al descomponerse, consumen oxígeno y facilitan la reproducción de bacterias nocivas.
Solución: Fomentar prácticas de agricultura sostenible, controlar el uso de agroquímicos y realizar monitoreos regulares de la calidad del agua.
Salvar vidas: Evitar la propagación de enfermedades y la muerte prematura, especialmente en los grupos más vulnerables.
Reducir costos: Invertir en la prevención (tratamiento y protección de fuentes) es más económico a largo plazo que cubrir los gastos de la enfermedad.
Fortalecer la comunidad: Un acceso garantizado a agua limpia promueve la confianza, la cooperación y el desarrollo social.
Proteger el futuro: Las generaciones venideras necesitan ecosistemas acuáticos saludables y un acceso seguro a este recurso básico.
Conclusión del Capítulo 4
Consumir agua contaminada puede desencadenar múltiples enfermedades que van desde diarreas hasta afecciones crónicas por metales pesados. Niños, personas adultas mayores, mujeres embarazadas y quienes tienen sistemas inmunodeprimidos sufren con mayor intensidad las consecuencias, impactando no solo la salud individual, sino también la economía y la estabilidad de las familias y comunidades. Reconocer estos riesgos es el primer paso para promover acciones de prevención, cuidado y exigencia de mejoras en la infraestructura y en la gestión de recursos hídricos.