En este capítulo profundizaremos en la interpretación de cada parámetro que analizamos en el capítulo anterior. Más allá de los valores numéricos y los límites legales, es crucial entender cómo estos indicadores se influyen mutuamente, qué causas naturales pueden alterar sus valores y en qué medida la actividad humana contribuye a la contaminación. Además, veremos cómo pequeños cambios en uno de ellos pueden repercutir en la calidad global del agua.
Cada país establece límites legales o normativas para indicar si el agua es apta para consumo humano u otros usos (riego, recreación, etc.). Adicionalmente, organismos internacionales como la OMS (Organización Mundial de la Salud) proponen guías y recomendaciones. Estos valores se basan en estudios científicos y se actualizan periódicamente.
Ejemplo: El pH recomendado para el agua de consumo humano suele oscilar entre 6.5 y 8.5; por encima o por debajo de ese rango puede afectar la salud o corroer tuberías.
Alerta: Que un parámetro esté en el límite permisible no siempre significa que el agua sea completamente segura; es necesario un análisis integral.
Temperatura y Oxígeno Disuelto (OD)
Relación: A mayor temperatura, menor capacidad del agua para retener oxígeno; esto afecta la vida acuática.
Variación natural: Cambios estacionales (veranos cálidos, inviernos fríos) pueden alterar la temperatura, reduciendo o aumentando el OD.
Variación por contaminación: Vertidos de aguas calientes de procesos industriales (contaminación térmica) pueden disminuir bruscamente el OD y provocar mortandad de peces.
pH y Metales Pesados
Relación: Un pH muy bajo (ácido) facilita la disolución de metales en el agua, incrementando su concentración.
Variación natural: Presencia de suelos volcánicos o minerales ácidos pueden bajar el pH de manera natural en ciertas regiones.
Variación por contaminación: Descargas industriales con ácidos o álcalis alteran significativamente el pH, lo que puede potenciar la toxicidad de metales pesados.
Turbidez y Contaminación Microbiológica
Relación: El agua muy turbia (muchas partículas en suspensión) suele ser un indicio de alta presencia de microorganismos (bacterias, protozoos), ya que éstos se adhieren a las partículas.
Variación natural: Lluvias intensas pueden arrastrar sedimentos al río, aumentando la turbidez de forma estacional.
Variación por contaminación: Efluentes de alcantarillado o de explotación minera elevan drásticamente la turbidez por sólidos en suspensión y, a su vez, la probabilidad de patógenos.
Conductividad y TDS vs. Nutrientes
Relación: La conductividad mide la presencia de iones disueltos. Si hay exceso de nitratos o fosfatos (nutrientes), la conductividad y los TDS aumentan.
Variación natural: Zonas con rocas o suelos ricos en sales minerales pueden elevar de forma natural la conductividad del agua.
Variación por contaminación: Aportes de fertilizantes (nitrógeno, fósforo, potasio) en áreas agrícolas incrementan notablemente la conductividad y los TDS.
Estacionalidad (época seca y época lluviosa)
En climas tropicales, las lluvias fuertes pueden diluir ciertos contaminantes pero, al mismo tiempo, arrastrar sedimentos y nutrientes desde suelos o campos agrícolas.
Geología local
Regiones con alta presencia de ciertos minerales (por ejemplo, hierro, azufre) pueden teñir el agua y alterar el pH. En acuíferos volcánicos, es común observar aguas con pH bajo o alto contenido de metales.
Procesos biológicos
El florecimiento de algas o cianobacterias en lagos y embalses puede aumentar la turbidez y cambiar el pH del agua. Estos brotes son más comunes en temperaturas elevadas.
Descargas industriales y urbanas
Impacto en pH, turbidez y metales pesados: Dependiendo del tipo de industria, se pueden liberar ácidos, bases, metales o compuestos químicos peligrosos.
Impacto en temperatura: Aguas de refrigeración industrial pueden aumentar la temperatura del cuerpo de agua receptor.
Agricultura y uso de fertilizantes
Aumento de nutrientes (nitratos, fosfatos): Contribuyen a la eutrofización, que reduce el oxígeno disuelto.
Aumento de TDS y conductividad: Productos químicos y sales presentes en fertilizantes se disuelven en el agua.
Manejo inadecuado de residuos sólidos
Turbidez y contaminación microbiológica: Si la basura se acumula en zonas cercanas a fuentes de agua, la descomposición de residuos orgánicos eleva bacterias y materia suspendida.
Lixiviados: Líquidos que drenan de basureros o vertederos pueden contener sustancias tóxicas (metales pesados, químicos) que se filtran a aguas superficiales o subterráneas.
Sobreexplotación de acuíferos
Aumento de la salinidad: La extracción excesiva de agua subterránea puede provocar la intrusión de agua salina (en zonas costeras) o la concentración de sales en el acuífero.
Cambios en pH y turbidez: Alteraciones en la dinámica del flujo subterráneo pueden arrastrar sedimentos u otros compuestos.
En la práctica, es común que no exista un solo contaminante, sino varios. Esto puede generar efectos sinérgicos:
Bajo oxígeno disuelto + altos nutrientes: Favorece el crecimiento de algas nocivas y disminuye aún más el OD, afectando a los peces y generando malos olores.
pH extremo + metales pesados: Si el pH está muy fuera del rango normal, ciertos metales se disuelven con facilidad, incrementando su toxicidad.
Alta turbidez + contaminantes biológicos: Las partículas suspendidas sirven de vehículo para bacterias y virus, dificultando los métodos de purificación (por ejemplo, la cloración es menos efectiva en aguas turbias).
Detección temprana de problemas
Al observar variaciones significativas (por ejemplo, un descenso rápido en el oxígeno disuelto o un aumento de nitratos), es posible actuar a tiempo antes de que la contaminación se agrave.
Planificación de recursos hídricos
Conocer las fluctuaciones naturales vs. antropogénicas ayuda a gestionar mejor el suministro de agua, tanto para consumo humano como para riego y uso industrial.
Selección del tratamiento adecuado
El tipo de contaminante y su interacción con otros parámetros determinan qué proceso de purificación es más efectivo (cloración, filtración, tratamientos avanzados, etc.).
Protección de ecosistemas acuáticos
Garantizar que los parámetros se mantengan dentro de rangos saludables permite la supervivencia de peces y otras especies, manteniendo la biodiversidad y el equilibrio ecológico.
Conclusión del Capítulo 3
Comprender el significado y el comportamiento de los distintos indicadores va más allá de cumplir con un límite legal. Es indispensable analizar las posibles causas de sus variaciones —naturales o humanas— y cómo estos parámetros se relacionan entre sí. Solo así podremos tomar decisiones informadas para proteger nuestras fuentes de agua, prevenir riesgos para la salud y conservar los ecosistemas que dependen de este recurso vital.