emoción

“Lo que perturba a los seres humanos, no son las cosas, sino las opiniones que ellos tienen de estas. Así pues, cuando estemos contrariados, perturbados o tristes, no acusemos a nadie más que a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones”

Epicteto de Frigia (55- 135 d. C.)

Nuestra historia emocional se expresa en forma de un síntoma o de una proyección en nuestras relaciones con la vida y el mundo, una memoria almacenada en algún órgano o sistema del cuerpo. Nuestra biología guarda la información que le ofrece nuestro entorno (externo e interno) sin que nos demos cuenta, sin que seamos conscientes.

La biología emocional propone dar la vuelta a nuestro habitual punto de vista, dejar de ver nuestro síntoma o nuestras relaciones como un problema y comenzar a verla más bien como una respuesta de adaptación biológica, en la que el cuerpo trata, mediante el proceso de enfermedad o proyección, de solucionar algún tipo de conflicto vital.

Partiendo de la premisa de que lo que prima por encima de todo es la supervivencia, nuestro organismo está programado tras miles de años de evolución para adaptarse a las circunstancias de una u otra manera y sobrevivir en un entorno a veces hostil.

“La enfermedad, por consiguiente, tiene un significado y una importancia, en el contexto de la evolución, desde un punto de vista individual y colectivo que, nuevamente, debemos aprender a entender y reconocer.”

Dr. Éric Ancelet

Ya sea el hecho que nos sucede, de origen real (externo) o imaginado (interno), la emoción será siempre real y producirá una respuesta biológica real en nuestro organismo real.

Sistémica transgeneracional

Los condicionamientos emocionales y de conducta grabados por nuestro linaje en nuestro inconsciente personal, el yo más desconocido y misterioso, determinan nuestra postura frente a la vida y conducen nuestros actos irremediablemente a repeticiones de patrones dolorosos en distintos ámbitos personales, de los que difícilmente podemos escapar. El análisis psicogenealógico sistémico de nuestro propio árbol, nos devela las causas originales que desencadenaron esos patrones. Su visión y comprensión ya de por si resulta sanadora, pero podemos dar un paso más hacia la superación de esas hirientes rutinas que nos privan de vivir en su plenitud y conciencia.

La psicogenealogía transgeneracional parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

“El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. Nadie tiene problemas individuales porque toda la familia está siempre en juego. El inconsciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo, hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la luz. Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica.”

Alejandro Jodorowski