Giulia Conte en el Monte Miral
Zaida Sánchez Terrer y Ana Verdú Conesa
Con la novela en librerías
¿Quién es Giulia Conte?
Giulia Conte, la autora de Las voces del monasterio, es el heterónimo de Zaida Sanchez Terrer y Ana Verdú Conesa, ambas escritoras y nacidas en Murcia en 1964.
Zaida Sánchez Terrer, bibliotecaria, cultiva varios géneros y entre sus obras publicadas encontramos novelas (Olvido duro, La curva del tiempo), libros de relatos (Ma(e)ternidades), poemarios (Verdad, La soledad de las esferas) y libros de aforismos (Te lo diré en breve).
Ana Verdú Conesa, profesora, escribe relatos cortos de temática variada aunque también cuenta con novelas como Kitum: la piedra y las espadas, Fitoleo, El último viaje de Áspred y Calmando Ocultos Deseos.
Hace muchos años, en la década de los setenta, se sentaron juntas en un autobús escolar. Se conocían de lejos, pues compartían aula y cierta rivalidad que las mantenía en guardia, sin atreverse a dar ese primer paso que, sin duda, ambas deseaban, tal vez por ese extraño interés que nace hacia aquello que admiramos o tememos.
Desde ese primer momento en el que las palabras salieron fáciles y la afinidad comenzó a perfilarse como la esencia de su relación no han parado de hablar.
Y cuando dos personas llevan cuarenta y cinco años comunicándose casi ininterrumpidamente, salvando los periodos de cierta distancia que impone la biografía o el destino, son millones las palabras que se han vertido en todos los formatos y registros posibles: telefónicas, epistolares, electrónicas, en susurros, a gritos, al oído, divertidas o teñidas de angustia.
Sus palabras, ahora, en plena madurez, han encontrado un cauce distinto. La ficción les ha permitido compartir el impulso creador, con su gran arsenal de dificultades y felices hallazgos. Estrenan pues una voz, una voz cuya escritura es distinta a todo lo que han escrito por separado hasta ahora. Una voz que han llamado Giulia Conte, la autora que, en realidad, ha escrito esta novela.
"Agradezco a Ana Verdú, mi otra mitad de Giulia Conte, su texto . Me ha dado mucho ese personaje, Julia , su manera de pisar el monte, de entender el fondo del mar, de jugar con islas y peregrinar con salpas. Le agradezco también que exista la perra Jara , espíritu libre y rojo que ya forma parte del Miral en mi interior. La forma de escribir de Ana es tan libre como su forma de entender la vida, a lo largo y a lo verdadero , su palabra es auténtica , sinestésica y certera, me horada y me ayuda a ser más limpia en mis percepciones, a buscar la esencia de mi paso en lo creativo y en lo personal. He sido muy feliz escribiendo con ella, compartiendo la complicidad de la metáfora y lo implícito. Podría escribir un librito entero sobre esta experiencia, quizás lo haga, pero preferiré sin duda vivirlo junto a ella , recoger juntas el fruto de nuestro periplo literario y admirarla en silencio . Es una de mis heroínas . Y son pocas".
Zaida Sánchez Terrer
"Esta novela nunca hubiera visto la luz sin Zaida, ni siquiera hubiera sido engendrada. Pero, una vez plantada y regada la semilla, su crecimiento fue imparable. Tanto, que hasta resultó imprescindible una buena poda. Para eso también estuvo ella, y para darme el impulso del que a veces carezco, para frenarlo en otras ocasiones. Preparar el camino que llevaría a Lecteur desde París hasta el monte Miral ha sido un placer, porque yo dispuse de alguien que, después de darme el empujón, me acogiera tras el salto. Alguien que recibe, que da, que comprende, Rectifica, anticipa, devuelve. Que coincide y disiente, pero siempre expresa. Critica, sugiere, alguien que redondea. Todo eso ha sido Zaida en la gestación y el parto de esta novela. Y en el resto, también".
Ana Verdú Conesa