La enfermedad renal crónica puede afectar multiples órganos del cuerpo cuando no se controla de forma adecuada, a medida que disminuye la función del riñon, pueden aparecer complicaciones como anemia, hipertensión arterial, alteraciones del calcio y fósforo, debilidad ósea, retención de líquidos y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e infecciones. Su detección temprana y manejo oportuno son fundamentales para mejorar la calidad de vida en estos pacientes.