Viene de la unión de las palabras permanente (en el sentido de sustentable) y agricultura. Lo que pretende esta técnica es darle mayor longevidad a los recursos naturales necesarios para la siembra, especialmente al suelo; utilizando insumos naturales que no sean agresivos con el entorno natural.
Estos métodos lo que proponen es ser más amigables con el suelo y en sí con el medio ambiente utilizando productos orgánicos para la siembra y mantenimiento de los cultivos, empleando en su mayoría o totalidad productos completamente naturales como los restos de otros cultivos, el excremento de animales de granja como gallinas, cabras y vacas, fertilizantes que no contengan químicos tóxicos, asociación de cultivos, entre otros (Instituto Chileno de Permacultura, 2010).
También proponen tratar el suelo de una manera en que no lo compacte y perturbe de una manera tan agresiva
La asociación de cultivos también se considera un principio básico ya que al sembrar dos o más especies en una misma cama se crean diversos beneficios para las plantas y para la cama ya que se aprovecha mucho más el espacio de siembra, una planta puede contribuir a la producción de algún nutriente necesario para la otra planta, además de que se evita la erosión del suelo ya que al asociar cultivos con sistemas radiculares de diferentes tamaños los nutrientes se reparten de manera armónica de tal modo que no se sobreexplota un solo nutriente en el espacio de siembra.
King (1911) utilizó por primera vez el término agricultura permanente, describiendo las prácticas sustentables que había que realizar al sembrar y mantener los cultivos.
Steiner (1924) fue el pionero de estos conceptos con su idea de la agricultura como una manera de estar en sintonía con el ambiente y no de explotarlo, el usar insumos externos en maneras mínimas y utilizar en su mayoría productos creados en la misma granja de cultivo.
Fukuoka (año) quien le dio un enfoque más claro en su publicación “La Revolución de una Brizna de Paja” donde mencionaba algunos de los principios básicos de la permacultura como el no arar la tierra, no usar fertilizantes sintéticos ni herbicidas ni pesticidas, no podar y la utilización de nendo dango que consiste en crear bolas pequeñas de arcilla con semillas del cultivo adentro y también de trébol (este último para que al proliferar evite el crecimiento de malezas) quedando ocultas para las aves, para que al llover las bolitas se desintegren y comiencen a desarrollarse las plantas.
El concepto de permacultura fue desarrollado por Mollison y Holmgren (1970) en Australia, aunque la permacultura en sí nace oficialmente en 1978 con su publicación “Permaculture One”. Fue enseñado como un sistema aplicado de diseño desde 1981. Estos dos investigadores fueron los que mayor impulso y divulgación le dieron al método y por lo tanto de ahí fueron surgiendo otros investigadores interesados que dieron seguimiento a las bases que estos hombres habían desarrollado. Con el paso del tiempo y la problemática ambiental, la falta de tierras cultivables, el crecimiento poblacional, la degradación de los suelos y muchos otros factores que afectan la producción de alimentos directa o indirectamente, se le ha venido dando auge a los métodos de permacultura (incluyendo a los que son similares a éste) ya sea como complemento para la agricultura convencional o como pequeñas y medianas producciones que utilizan por completo algunos o todos los principios básicos mencionados anteriormente.
SEMARNAT (2013) ha implementado cursos de permacultura.
El 06 de Mayo del año 2014 es celebrado el día internacional de la permacultura.
En muchos otros países como Argentina, España, Chile y Australia se le ha dado un gran impulso a los métodos de siembra orgánicos, incluso se han creado instituciones que se dedican de lleno a esto, como por ejemplo el Instituto Chileno de Permacultura. Aunque en nuestro país existe el Instituto de Permacultura de México.
Las estadísticas del 2007 indican que en el mundo ya hay 3 países que cuentan con una superficie total cultivada con prácticas orgánicas que rebasan el 10%, el que cuenta con mayor superficie es Liechtenstein con 26.4%, Austria con 11.6% y Suiza con el 10%. México ocupa el lugar número 18 con casi 216000 ha destinadas a la producción de alimentos orgánicos (Willer y Yussefi, 2007).
México es el principal productor de café orgánico certificado en el mundo. El 85% de los productos orgánicos que se hacen en México son exportados.
FAO (2008) afirma que el planeta se está encaminando hacia una crisis alimentaria que será ineludible si no hacemos un cambio. El crecimiento demográfico, la disminución del campo, la degradación de los suelos y el empobrecimiento de los agricultores son de las causas que más han contribuido al problema de alimentación que existe hoy en día y esto irá aumentando exponencialmente mientras la población siga creciendo de la manera en la que lo ha hecho hasta ahora.
La causa principal de la degradación de tierras es la agricultura, contribuyendo en un 42.2% a esto (INEGI, 2007).
No implica riesgos para los que la llevan a cabo ya que no utiliza químicos tóxicos para las personas y mediante la composta se fertiliza naturalmente el suelo sin necesidad de productos peligrosos para las personas; sin embargo, esto no es algo que también pueda decirse del método de agricultura convencional ya que los plaguicidas, aunque permiten el controlar la proliferación de plagas, el uso o manejo incorrecto es peligroso para el hombre ya que puede ocasionar intoxicaciones y por efectos nocivos pueden presentarse enfermedades a mediano y largo plazo tales como carcinogénesis, esterilidad y muta génesis entre otros (COFEPRIS, 2012).
Ramírez (2007) afirma que las propuestas agrícolas de la permacultura pueden sostener agro sistemas con un mínimo uso de energía.
El grueso de los productores de alimentos orgánicos son de los más pobres en el ámbito rural, es por eso que estas técnicas son atractivas ya que implican bajos costos de producción, la recuperación y conservación ecológica de los recursos naturales, el mejoramiento de los ingresos y la calidad de vida de los productores (Gómez y Gómez, 2004)
Hinrichsten (1987) plantea una posibilidad de crecimiento económico basado en políticas de sustentabilidad y expansión tomando como base los recursos naturales. Hace énfasis en que no es posible separar la idea de desarrollo y la de medio ambiente, ya que para contar con un desarrollo sustentable hay que tomar en cuenta al medio ambiente que es el que nos provee los recursos necesarios.
Manteca y Potthast (1999) aseguran que después de 2 años de utilizar la permacultura como alternativa de siembra mejoró la calidad del suelo y por lo tanto disminuyó la erosión, aumentó la producción entre un 10% y un 50%, el agua de las lluvias fue mejor aprovechada por la superficie con plantas y se conservó mayormente la capa fértil del suelo.
Aparicio (2010) observó mejores resultados en el cultivo de repollo en el que se utilizaron algunos de los principios de la permacultura como la doble excavación, uso de composta y siembra cercana que en el cultivo sembrado con técnicas tradicionales. Obtuvo mayor rendimiento de biomasa, mejores rendimientos tanto en peso como en cantidad de unidades por área.
Sánchez et al. (1997) realizaron un análisis de los productos obtenidos de siembras orgánicas y éstos obtuvieron un nivel alto de salubridad, riqueza de vitaminas y buen sabor.
Céspedes (2005) afirma que los sistemas de producción orgánica tienen mayores beneficios económicos que los agros sistemas tradicionales.