MUSEO ALEJANDRO BERRO
Creado en 1946 a partir de la adquisición por parte de la Intendencia de Soriano de la colección paleontológica perteneciente al Naturalista y Paleontólogo Alejandro C. Berro.
En un principio fue instalado en una finca ubicada en la esquina de las actuales calles Florencio Sánchez y Eduardo V. Haedo y luego trasladado al Orfeón Español (actual Casa de la Cultura) bajo el nombre de Museo Paleontológico y de Ciencias Naturales y fue dirigido por el propio Berro.
En 1960 luego del fallecimiento de Berro (1959) la Junta Departamental. de Soriano designa la institución con el nombre de Museo Paleontológico Alejandro Berro.
En 1983 la colección se traslada al Castillo Mauá, inaugurándose el nuevo museo el 27 de agosto de 1984. La organización de la exposición estuvo a cargo del Dr. Martín Ubilla y el Lic. Arturo Toscano. Las ilustraciones y la cartelería fueron realizadas por el Sr. Wilde Marotta y las maquetas por el Sr. Mario Buela.
El acervo del museo está compuesto por más de 4000 piezas fósiles entre las que se destacan una coraza completa de Gliptodonte y varios huevos de dinosaurios. Además posee una importante colección arqueológica compuesta por materiales líticos, cerámicos y óseos.
ALEJANDRO BERRO
Nació en Montevideo el 10 de julio de 1876. La admiración que sentía por su padre, el reconocido Botánico Mariano Berro, fue impulsando su gusto e inquietud por las actividades científicas. Los primeros pasos en la paleontología los da de la mano de los científicos argentinos Martín Doello Jurado y Lucas Kraglievich, los cuales habían encontrado en estas tierras un enorme potencial para las investigaciones sobre el pasado natural. Estos además impulsaron a Berro a colectar piezas fósiles para formar un museo que fuera el centro de las investigaciones que se realizaran en el centro y el oeste del Uruguay. “...así llegamos a la gran figura que representa para la paleontología de vertebrados del Uruguay, el infatigable y meritísimo naturalista de Mercedes Don Alejandro Berro”; “...el rasgo más sobresaliente que se desprende de este naturalista compatriota y que ha permitido que su nombre ocupe un lugar de preferencia entre los cultores de esta disciplina científica, fue la efectiva cooperación que de forma desinteresada prestó a los hombres de ciencias”. Estas citas, de importantes científicos como Kraglievich o Rodolfo Méndez Alzola, reflejan el perfil de científico de Berro y brindan una muestra del respeto y reconocimiento que se tenía sobre su figura. Una de las cuestiones más admirables de su actividad científica fue el desarrollo de los trabajos bajo una rigurosidad metodológica formidable, sobre todo teniendo en cuenta que el marco que dominaba los estudios del pasado en Uruguay era el de los aficionados, siendo los trabajos sistemáticos y ordenados inusuales. La producción académica de Berro es hasta hoy un punto de referencia en el desarrollo de la Paleontología de la región.