MAUÁ EN SORIANO
“A partir de esta primera intervención en el Plata (que el Barón llama con ironía desgraciada honra) el destino de Irineu Evangelista de Souza estará ligado al Uruguay para mal muchas veces y para bien cuando más le importó. Hubo en todo momento una inexplicable atracción en este personaje que abarcó América y Europa, que lo acercaba a Uruguay.
En un momento de zozobra y confusión en Brasil, Irineu elige la ínfima ciudad de Mercedes para vivir y allí construye una estancia ejemplar, se instala con su esposa y comienza a conformar una potencia rural que terminará llamándose Compañía Agrícola y Pastoril”.
Carlos Maggi
LA ESTANCIA MAUÁ
A la par de sus emprendimientos industriales y financieros, Mauá comienza a adquirir bienes territoriales, algunos de ellos en el Departamento de Soriano.
Entre 1857 y 1859, se convierte en dueño de las tierras que iban desde el arroyo Dacá hasta el arroyo de Las Maulas, sumando una superficie de 32.376 hectáreas.
En esa época la explotación pecuaria comenzó a trabajar con criterios más científicos, mejorando las razas mediante cruzas genéticas y los métodos de cría.
Para 1862 el establecimiento contaba con 20.000 vacunos, 30.000 lanares, 700 mulas y 100 asnos, todos de raza superior. En este mismo año expone una muestra de lanas en la Exposición Universal de París, obteniendo una mención honorífica. La estancia además participa en otras muestras en Londres y Montevideo.
Esta estancia se convertiría en la base de la Compañía Agrícola, Pastoril e Industrial organizada por Mauá.
EL CASTILLO MAUÁ
Construido sobre 1860 como casco principal y residencia de su estancia.
El edificio primitivo de estilo neoclásico, consistía en un cuerpo de dos plantas orientadas al NE, con un patio enjardinado rodeado de un alto paredón de piedra.
En la planta baja existían cuatro locales en sucesión a lo largo de un corredor abierto que dejaba dos pasajes de accesos al patio, cerrados por puertas cochera de hierro y con una escalera en forma de herradura al centro. La planta alta estaba destinada para las habitaciones. Coronaban la obra tres miradores.
El edificio original fue objeto de reformas cuando lo adquirió Buenaventura Caviglia sobre fines del siglo XIX.
PAVIMENTO DE PIEDRA Y HERRAJES
Cuando se comenzaron las intervenciones para la ampliación del Museo, una de las primeras tareas a desarrollar era la limpieza de las habitaciones de este sector. Varios años de diferentes usos y otros en que estuvo cerrado fueron provocando modificaciones en estos espacios.
Al remover una importante capa de sedimentos que se encontraba en el piso, quedó al descubierto un pavimento de piedra canteada (arenisca), colocadas en hileras y unidas con argamasa de cal y arena. Se suman a este piso varios herrajes (argollas de hierro y ménsulas) colocados en las paredes.
Las referencias históricas con las que se cuentan, hablan de que en este sector se encontraban las antiguas caballerizas. En comparación con estructuras de este tipo registradas para otros contextos de arquitectura colonial, lo que aquí apareció concuerda con ese tipo de uso. Basados en el registro arqueológico y en la documentación histórica podemos inferir que en esta habitación se hallaba la caballeriza de la época fundacional del “castillo” (circa 1860).
En el proyecto original este espacio iba a ser destinado a sala de exposición de fósiles de la Colección Berro. Este hallazgo hizo que se repensara la función de este espacio y se diseñara la museografía integrando estos elementos.