Los sueños de los clientes
Difícil de entender, imposible de negar.
Difícil de entender, imposible de negar.
"No sé algo le falta, pero no sé qué", "que sea más vendedor" o "le falta color"; es seguro que si diseñas, te ha tocado escuchar algunas de esas oscuras conclusiones, aunque quizá elegí las "opiniones" más "amables". Lo cierto es que hay clientes que buscan alguien que les haga realidad sus bocetos gráficos imaginarios (porque no pueden ellos mismos o porque no les gusta hacerlo), así como hay otros que buscan un experto que les genere ideas, que los ayuden a alcanzar sus objetivos empresariales; esto a decir verdad, es cuando hay libertad de creación, y pone a prueba tu profesionalismo.
Diseñar parece resumirse en saber comunicar de forma visual y audiovisual, hay quienes ven la tarea como una suma de elementos y ocurrencias, una actividad "sencilla". Sin embargo, la realidad es que el creativo, en principio, debe tener una constante capacitación en softwares de diseño y un aspecto crítico, porque le toca entender qué necesita el cliente, adentrarse en los objetivos y la misión de la empresa y conocer al público objetivo; pero a la vez debe saber argumentar sus ideas; es decir, saber explicar el por qué del uso de un color, de una posición, de un tamaño y estilo de fuente, de la foto usada, etc.
Un juicio radical sobre el trabajo de diseño, viene desde la investigadora de campos sociales, D. Melvis González Acosta, quien precisa que los diseñadores gráficos viven en constantes lamentos, pues identifican como su enemigo externo al cliente. En suma, los diseñadores evidencian su victimización y asumen la culpabilidad del cliente; es decir, esta perspectiva vuelca toda responsabilidad al diseñador, apoyándose en la premisa de que no se puede tener el control sobre la conducta del cliente.
Al respecto, lo real es que no se puede tener controlada la reacción de los clientes; imposible. Y definitivamente diseñar o crear implica todo un trabajo mental, que parte de la escucha y el entendimiento de los objetivos de tu cliente; pero así como hay clientes que permiten sugerir, proponer y argumentar; también están aquellos que se cierran en exigencias que no responden ni a sus propios objetivos. ¿El reto?, concretar una idea final, lo cual es generalmente el origen de quejas y críticas.
Personalmente, creo que en todo espacio laboral se tienen diversos tipos de clientes, pero para juzgar cómo se desenvuelve un profesional o los desencuentros que atravieza, pues habría que contar con dicha experiencia previa. Asimismo, se tiene que decir: hay diseñadores profesionales y "diseñadores", es importante distinguir, y sin pretender discriminar a nadie; se tiene que separar el grano de paja. Conozco creativos que parecen seres iluminados, como seres de otro mundo, realmente admirables, pero también hay quienes hacen su mejor intento.
Mi recorrido aún lo considero corto, pero diseñar me ha permitido desarrollar tolerancia y empatía, yo diría, "a nivel Dios". En realidad, maravillosa jugada del destino, porque estas actitudes me llevaron directo a la docencia universitaria. Así que, retomo un dicho que siempre vuelve a mis días; "no hay mal que por bien no venga".