Una Comunidad es más que una mera suma de personas, o un conglomerado de individuos que tienen algo en común. No cualquier grupo con algún vínculo o un objetivo común es necesariamente una comunidad.
Está orientado a las personas.
Está basado en los afectos y en las relaciones.
Suelen ser pequeños y más intimos.
Son duraderos en el tiempo.
Suelen ser informales y espontaneos
Ej. La familia, los amigos...
Está orientado a la tarea.
Está basado en intereses comunes, un mismo objetivo que aglutina a los individuos.
Pueden ser más grandes e impersonales.
Son más temporales.
Son más organizados y estructurados.
Ej. Empresas, compañeros de trabajo, asociaciones...
Detro de una comunidad sus miembros se reconocen como personas, con la misma dignidad, respetando su libertad y diversidad, valorando a todos sus miembros por si mismos.
Se hace necesario un trato cercano y personal. Las relaciones y los vínculos que se crean va más allá de los roles y funciones dentro del grupo.
Dentro de una Comunidad las relaciones creadas va tejiendo una red de vínculos y valores compartidos que cristalizan en un identidad común.
Los miembros de una Comunidad están unidos y pertenecen a una identidad compartida en la que se sienten reconocidos.
Los miembros de una comunidad se sienten unidos en una meta común. Un mismo objetivo donde aunar esfuerzos y responsabilidades.
Todos sus miembros tienen la responsabilidad de hacerse cargo de la comunidad a la que pertenecen.
Los miembros de una comunidad están llamados a implicarse en la toma de decisiones, a autogestionarse y contribuir personal y asociadamente en la meta común de la comunidad.
Los miembros de una comunidad se sienten inclinados a la solidaridad dentro de la comunidad, al apoyo mutuo, la ayuda y la colaboración con los demás miembros de la comunidad.
Hay un compromiso compartido de sostener a los demás miembros de la comunidad, y la confianza de ser sostenidos por ella.
Los miembros de una comunidad, ante las dificultades, no se sienten aislados, abandonados ni descartados... sino apoyados y respaldados por la comunidad.
Para que una sociedad se asemeje a una comunidad debemos contemplar el concepto de ciudanía.
Un ciudadano es aquel que es dueño de su propia vida. No es un súbdito, ni un cliente ni un esclavo.
En igualdad de derechos y deberes con los demás comparte un espacio público de convivencia: La Ciudad.
Sin este espacio público de convivencia, el mundo en vez de un lugar civilizado sería una Selva, donde el poder está siempre de parte del más fuerte.
El Ciudadano asume unos mínimos de justicia, necesarios para la convivencia.
Las leyes, las normas sociales, expresan estos mínimos de justicia para todos sin las cuales la convivencia no se puede construir.
El Ciudadano reconoce como interlocutor valido a los demás en aquellos asuntos que les conciernen.
El diálogo y la búsqueda de consensos es la herramienta para deliberar, resolver conflictos y tomar decisiones.
El Ciudadano busca el Bien Común.
No hay que confundirlo con el Interés General, que es el que surge del interés de la mayoría.
El bien común lo es para todos los miembros de la comunidad, sin exclusión.
También para aquellos miembros de la comunidad, víctimas de la aporofóbia, que no pueden aportar.
La solidaridad con los demás, más allá de las leyes, es parte del compromiso etico de un ciudadano por su comunidad.
El Ciudadano construye su Proyecto de Felicidad de máximos, dentro de un marco de diversidad y pluralidad de sentidos.
El respeto a los proyectos de máximos de los demás, dentro de los mínimos de justicia que compartimos, es fundamental para una convivencia pacífica.
Toda sociedad tiene Problemas de convivencia. Cuanto más grande e interrelacionada es una comunidad, más dificultades surgen para articular todas las diferencias y conflictos que existen dentro de ella.
La Ciudadanía puede abarcar desde una convivencia a nivel Social, con tus vecinos y conciudadanos, hasta una Ciudadanía Cosmopolita donde todos los seres humanos estamos implicados.
Se resuelve cuando se ha analizado el problema y se encuentra una solución.
¿Qué hay que hacer y cómo?
Se resuelve cuando se asume los costes que conlleva implementar la solución en la realidad.
¿Quién se hace cargo y la lleva a cabo?
Usamos la razón para pensar.
Obtener datos objetivos.
Conectar esos datos y comprender el problema.
No quedarnos en los sintomas sino llegar a identificar las causas y estructuras que sostienen la realidad tal como es.
Usamos nuestras emociones para sentir.
Valoramos la realidad.
La comparamos con el ideal al que aspiramos.
Usamos nuestras decisiones, nuestra voluntad y nuestra acción para provocar esa transformación.
¿Qué acciones concretas que podemos empezar a dar?
¿Cuáles son los pasos para provocar la transformación de la realidad?
¿Quién se hace responsable de dar esos pasos?
¿Qué compromisos concretos asumimos personal y comunitariamente para hacernos cargo de nuestra realidad?