SEÑAL DE LA CRUZ:
Creo, Señor, que estás aquí conmigo. Sabes que necesito de ti más que nada. Tú conoces todo de mí, me conoces incluso mejor que yo mismo, por ello pongo en tus manos todas las intenciones que llevo en lo más íntimo del corazón. Te pido aumentes mi fe, mi confianza y mi caridad.
María, madre mía, te pido me acompañes en este rato de oración y en todo este día.
Señor Dios, Tú conoces mi corazón y mis fallos. Confío en Tu infinita misericordia y amor. Ayúdame a ser más como Tú, a vivir en la verdad y a seguir Tu camino. Gracias por siempre acogerme con amor y perdón.
Amén.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus Fieles, y enciende en ellos el fuego de tu Amor. Envía Señor Tu Espíritu y todo será creado y renovarás la Faz de la tierra. ¡Oh Dios!, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre, y gocemos de la dulzura del Bien, y de sus Divinos Consuelos. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.
¡Oh, Espíritu Santo!
Amor del Padre y del Hijo,
inspírame siempre,
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
lo que debo hacer,
cómo debo actuar,
para Gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia santificación. Así sea.
Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la redención del mundo.
Señor mío, y Dios mío Jesucristo: Por el Corazón Inmaculado de María Santísima, me consagro a Tu Corazón, y me ofrezco Contigo al Padre en Tu santo sacrificio del altar, con mis oraciones, trabajos, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros Tu Reino. Amén
Te pido Señor:
por el Papa (N...) y sus intenciones
por nuestro Obispo, Monseñor (N...) y sus intenciones
por nuestro Párroco (N...) y sus intenciones
por nuestros confesores (N...) y sus intenciones
por todos los sacerdotes de la Santa Iglesia Católica, especialmente por los sacerdotes que andan en crisis, y sus intenciones
por nuestro(s) diacono(s)(N...) y sus intenciones
por nuestros ministros de la eucaristía y sus intenciones
por nuestros catequistas y sus intenciones
por nuestra comunidad y sus intenciones
por la Iglesia para que esta siga siendo dirigida por el Espíritu Santo
por un aumento en las vocaciones sacerdotales y hermanas consagradas
por la paz en el mundo, especialmente por los países que andan en guerra
por los líderes del mundo y de mi país, para que, movidos por tu Espíritu Santo, tomen decisiones justas y sabias en favor de todos. (N...)
por las benditas almas del purgatorio
por la conversión de los pecadores
[Decir tus intenciones personales]
Todo esto lo pido en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis; a Vos, Señor, lo torno, todo es vuestro; disponed de ello a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y vuestra gracia, que esta me basta. Amén
Oh, mi Santo Ángel de la Guarda, cuida mi alma y mi cuerpo, ilumina mi mente para que pueda conocer mejor al Señor mi Dios y amarlo con todo el corazón, Vigílame cuando rezo para que no ceda a las distracciones de la vida. Sostenme con tus consejos para vivir como un buen cristiano, ayúdame a cumplir las obras de generosidad. Defiéndeme de los engaños del maligno y socórreme durante las tentaciones para que pueda vencer en la lucha contra el mal. Amén. (Padre Pío)
Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco del todo a Vos, y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.
3 Ave Marías
¡Totus tuus, oh María!
Oh custodio y padre de vírgenes, glorioso San Jose, a cuya fiel guarda fueron encomendados la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las Vírgenes, María. Por estos dos seres queridos, Jesús y María, os ruego y suplico, me alcancéis la gracia que manteniéndome puro en la mente, limpio en el corazón y casto en el cuerpo, sea siempre siervo fiel de Jesús y María. Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo y defensa contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.