Hoy quiero compartir contigo algo diferente: un post que trata sobre el arte de vender persuadiendo, es decir, utilizando las palabras y fórmulas adecuadas.
Hoy quiero compartir contigo algo diferente: un post que trata sobre el arte de vender persuadiendo, es decir, utilizando las palabras y fórmulas adecuadas.
Seguro que más de una vez vas a poder aplicar alguna de ellas (si no lo has hecho ya, consciente o inconscientemente…) y lo haz hecho tanto online y como offline.
Seguramente podrás utilizarlas todas en situaciones diferentes.
¡Que lo disfrutes! :)
Desde que te levantas por la mañana hasta que caes muerto en la cama de nuevo por la noche, todo lo que has hecho ha sido negociar, persuadir, influenciar, e intentar que los demás cooperen y acaben por hacer lo que tú quieres que hagan. Evidentemente, los demás también han intentado que tú cooperes y acabes por hacer lo que ellos quieren que hagas…
Todos estamos vendiendo nuestro punto de vista constantemente. En realidad, todos somos vendedores, hagamos lo que hagamos.
Así que, nos guste o no, todos tenemos que empezar por admitir que, en el fondo, estamos vendiendo siempre.
Y, como emprendedores digitales que somos, nuestras ventas empiezan en nuestro mensaje virtual: en nuestros textos.
Si tu texto no es persuasivo, las probabilidades de que vendas tu producto o servicio disminuyen significativamente. Al igual que decrecen también las probabilidades de que tu hijo deje de cazar Pokémons y se ponga a estudiar para aprobar sus exámenes si tu argumento no es convincente.
¿Cierto?
O si las razones que le ofreces a tu jefe para que te suba el sueldo no son suficientemente convincentes.
Ya sabes a qué me refiero… Es cuestión de persuasión.
Afortunadamente, existe una herramienta muy útil que te ayudará a crear un mensaje que convenza y conecte emotivamente con tu cliente (aunque si lo quieres aplicar más allá del marketing de tu empresa, igual te ayuda a separar a tu hijo de sus pokémons, y le sume algunos números a tu sueldo mensual).
Hay que comunicarlo de manera que persuada, que conquiste, y que obligue a tomar una acción.
Y es imperativo que escribas textos publicitarios que influyan sobre el lector para que haga lo que TÚ pretendes que haga: llamarte por teléfono, añadir un producto concreto al carro de la compra o compartir tu artículo con sus seguidores en Facebook.
Si aplicas las técnicas de este arte/ciencia, conectarás, emocionarás, guiarás, dialogarás, ofrecerás valor y te darás a conocer como un profesional que se toma a su empresa y a sus clientes muy en serio.
Todo el mundo habla del copywriting pero nadie acaba por explicar en realidad lo que es. Copywriting consiste en redactar textos publicitarios (en Internet o no) de manera que consigas que el cliente potencial haga lo que te propones.
Tampoco creas que es algo que ha surgido a raíz del boom digital. En absoluto.
Ha habido copywriters desde que, en la Inglaterra de finales del siglo XIX, se empezó a diferenciar al escritor que escribía anuncios, del articulista o reportero propio, cuya labor exclusiva era la de redactar las noticias de manera fidedigna y neutral.
Si te interesa escribir un anuncio o un folleto para vender un artículo puntualmente, las fórmulas del copywriting te van a venir de perlas.
Pero si lo que quieres es crear una conexión duradera entre tu marca y tu cliente ideal, vas a tener que ir mucho más allá de las fórmulas.
Porque para conectar, intrigar, seducir, sorprender, y sí, finalmente, vender, no te vale con uno, dos o tres textos repletos de fórmulas de Copywriting.
Lo que necesitas es una redacción en formatos múltiples (blogs, web, redes, emails, etc…) que eduquen, guíen y mimen a tu cliente a través del muy largo proceso de compra.
Pero ya que te había prometido fórmulas para aplicar a tu proceso de venta (a corto o largo plazo), aquí las tienes:
Te invito a participar y a consultar alguna duda que tengas en mis redes: