Motivos de creación:
Las fuentes de inspiración halladas en esta obra, denota nuestra necesidad por expresar el acontecer social que circunda por nuestros días: un estallido social, gestado sobre el descontento generacional acumulados en los últimos cuarenta años de historia nacional. La incertidumbre de un país que busca reparación a los daños humanitarios, la lucha de los pueblos por dignidad y justicia. Una pandemia que apareció en el meollo de las problemáticas sociales, que trae consigo diversas medidas contingentes para enfrentarla, cuarentenas y toques de queda. Ante este escenario adverso, la sensibilidad, los afectos se ven afectados, urge la necesidad de un abrazo contenedor que nos calme, alivie nuestros pesares; el afecto: un respiro vital de permanencia.
Ese sábado diecinueve de octubre se podía oler el peso de la memoria no sana del 73
Cuarenta años después, el grito de la impunidad de la injusticia, del dolor.
Sabíamos que venían, quién podría haberme dicho dos días antes que llegarían los milicos a esa casi minúscula e insignificante estación el Parrón. Venían de la cisterna, en un bus, con sus rifles imponentes, no impidieron el coraje, llegaron y personas de todas las edades nos acercamos caminando lentos, cuidadosos, tanteando, un pie adelante, después otro, cada vez más cerca, asesinos y todos sentimos la verdad, asesinos, malditos asesinos torturadores, asesinos, cuarenta años después y asesinos. Nos apuntaron con sus rifles y dispararon corrimos en pánico, corrimos hacia todas direcciones alejándonos de la pólvora, sin poder creer y creyendo que todo estaba pasando de nuevo. Estoy atenta a las noticias, es un bombardeo constante de información, de lo que esta pasando, necesito saber qué esta pasando.
Hay demasiada información, estamos en nuestras casas esperando a que todo acabe, leo las noticias y todo parece de mentira, el gobierno habla estupideces que ponen en riesgo a las personas como una, y no les importa por supuesto. parece que el toque de queda no se va a acabar nunca, y a nadie parece importarle que vuelvan a las calles los milicos después de todo lo vivido en octubre, que impotencia, mi abuela me dice que no esperaba vivir un toque de queda de nuevo, yo lo repito, y pienso que pase lo que pase nada volvera a ser como fue, se repite el abuso de poder de las fuerzas estatales, se burlan de todes, se roban la vida. Todos los días lanzan fuegos artificiales, y el silencio que recorre las calles me hace pensar en la tranquilidad antes de la catástrofe, estamos de nuevo paralizados pero ahora no podemos salir a gritar, me veo obligada a salir y ver la gente en las calles desconfiados unos de otros, manteniendo distancia, espero el momento donde nos volvamos abrazar y encontrar