RIO GRANDE (2022)
RIO GRANDE (2022)
Cuando escuché por primera vez el trabajo de Jonas Bendiksen (Veles), quedé asombrado ante la magnitud de las nuevas herramientas y el tipo de enfoque que podemos darle hoy a la fotografía. Nos genera dudas o miedo a la automatización de una imagen por medio de una IA. La tecnología puede producir cualquier cosa que tengamos a disposición, pero ¿hasta qué punto es válido que se manifieste el montaje en la veracidad? La gente tiene miedo y curiosidad. Piensa que la fotografía está muriendo. Pero ¿realmente está muriendo?, ¿o la estamos matando nosotros por creer únicamente en el objeto (fotografía) y no en su sentido (lo fotográfico)? Didi Huberman habla de que "No se puede hablar del contacto entre la imagen y lo real sin hablar de una especie de incendio".
Pero ¿Cuál es ese incendio?
(2021) Luciano, 22 años.
(2019) Cecilia, 31 años.
Por ello, quiero usar como ejemplo este trabajo para poner de manifiesto los estigmas y preconceptos que tenemos sobre una ciudad, Río Grande. Tengo la necesidad de utilizar el montaje como medio de reflexión de lo que se puede hacer mediante la desinformación. Construyo un folleto turístico, en una ciudad/pueblo que evitamos debidos a los estigmas que tenemos sobre ella. Mi ciudad nunca fue turística. Tenemos a Ushuaia como foco de atención. No tenemos folletos turísticos, solo existe el trabajo monótono de fábrica y el clima bipolar condicionado por las fuertes ráfagas esperadas de la semana. Vivimos en una burbuja.
(2022) Santiago, 15 años.
(2022) Tiziano, 47 años.
(2018) Dante, 24 años.
La gente que desconoce mi región, piensa que tenemos pingüinos como mascota, temo decirles que no y que me cuesta creer que la única vez que vi a un pingüino fue fuera de esta isla. Temo contarle a la gente que acá vivimos mucho tiempo adentro en departamentos en vez de un iglú. La gente se aburre, ya que afuera son pocos los que se atreven a estar. Temo contarle a la gente que no tenemos un puerto funcional y que priorizamos la fabricación de electrodomésticos. Temo contarle a la gente que acá nos estamos cagando de hambre, que el sueldo a veces no llega a fin de mes y que compramos los electrodomésticos exportados del norte, porque acá todo es muy caro. Y que la dichosa isla de la fantasía es todo un cuento inventado. Temo contarle a la gente que acá todavía se está desarrollando la identidad de una ciudad.
Mis disculpas, pero vivimos en la isla de la mentira.
PROTOTIPO A - (Trabajo en progreso)...