LA ETIQUETA SOCIAL.
Hoy en día yo creo que se intenta tratar ciertos temas para cambiar las categorías que hay entre nosotros con respecto a lo social, pero siento la necesidad de que hay cosas que siguen siendo intratables. Capaz no para nuestras edades o sí, pero más que nada me quiero centrar en los chicos que están en constante cambio durante la etapa de la adolescencia.
En aquellas personas que se sintieron o sienten que su identidad está suplantada en la niñez o tratan de asemejarse a ser una persona que no son por intentar encajar en algún grupo y ser aceptados socialmente. Yo la verdad a esta altura pienso:
¿Hace falta suplantar
nuestra identidad solo
porque nos etiquetan en
algo?
Nos etiquetan en todo, en las redes sociales, en nuestro físico, en los hobbies, profesión, entre otras cosas y qué queda, ¿aceptar esas etiquetas? Pensá en la cantidad de veces en las que nos corrompemos para renovar “algo”, nuevamente de nosotros mismos:
Yo por ejemplo quería ser médico de pequeño porque quería saber por qué yo no tuve síndrome de Down y porque a todos mis hermanos sí; Cuando entré en la secundaria mi sueño cambio, quería ser programador porque vi la potencialidad que hay en una computadora, por otra parte, estaba el auge de YouTube y yo quería ser otro youtuber más porque me gustaba editar videos y generar de alguna u otra forma mi propio contenido. Después por una serie de cambios personales cambié y quería hacer un enfoque al diseño gráfico porque provengo de una secundaria donde enseñaban las bellas artes y como no me sentía del todo identificado a la hora de hacer trabajos manuales, apareció algo nuevo y pum cambie de nuevo. En mi último año de secundaria, yo no sabía qué hacer con mi vida es por eso que la fotografía reflejó en mí una nueva aventura en la que no me conocía, empezando a rebuscar de nuevo esa curiosidad en mí hacia las cosas. Al final terminé estudiando fotoperiodismo gracias a la pandemia y, por otro lado, medios audiovisuales porque donde vivo, no conozco otra elección relacionada con lo que hago, cosa que al principio me disgustaba, pero a medida que pasó el tiempo me pude moldear y me terminó convenciendo. Para que luego me digan ¿siguiendo los pasos de tu papá, ¿no? A sabiendas de cuán compleja es la situación de cada uno.
A ver, yo no quiero decir que la etiqueta sea maliciosa, sino a lo que voy es que nos priorizan por una sola una etiqueta (cosa no es así), ya que nosotros mismos realizamos constantes cambios que van actualizándose poco a poco tras el consumo de nuevo contenido que nos ofrecen ciertos grupos.
Esto es un baile, pero no es un vals, no seguimos una rutina de pasos, sino que es una fiesta en la que cada paso que damos es distinto al otro. Es por esto que la etiqueta principal (para mí) se corrompe y el código de información que tenemos en nuestra mente no es el mismo que el de antes, sino que cambia constantemente. Ya la foto no es la misma que hace 5 minutos, cambió, ya no me caracterizo en un número de legajo o en un DNI en el que dice que soy Argentino y fueguino y estudiante, sabiendo que yo nunca juré a la patria y que quizás en un par de año me vaya de mi provincia y sienta mi casa en otro lado del mundo o pensar en una foto sabiendo de qué esa foto miente y que disimule estar feliz, ya no somos lo mismo que antes y cuesta aceptarlo, pero necesitamos hacerlo y saber que no somos una sola etiqueta, sino cambios de estados.