La manera en que las mariposas monarcas realizan estos increíbles viajes migratorios aún causa admiración y deja atónitos a miles de personas. A pesar de que, en cada nueva migración invernal, las mariposas que realizaron el viaje el año anterior han muerto, las nuevas generaciones conocen de algún modo el camino. Incluso sorprende como sin guía o brújula, siguen exactamente las mismas rutas que sus ancestros y en ocasiones vuelven al mismo árbol. La explicación científica es que la orientación es transmitida de forma genética, de manera que desde que nacen poseen la información sobre cómo llegar a los santuarios donde residieron sus antecesores. Además, las monarcas cuentan con un sofisticado sistema de navegación, en el cual la altura del sol y el análisis de la luz les sirve para orientarse hacia el sur.
A diferencia de otras especies de mariposas que vuelan casi al ras del suelo, las monarcas vuelan aprovechando los vientos del norte a una altura de casi cien metros. A esto colabora que las mariposas sean insectos de sangre fría, por lo que pueden ajustar su temperatura corporal al medio ambiente, y conservar la energía y la grasa que almacenan para el viaje.