El origen de la ciudad de Jaén se remonta al período de Horizonte Tardío. Entre 1000 y 1500 años a. de C. grandes asentamientos humanos se localizaron en los valles de las actuales Provincias de Jaén, Bagua y San Ignacio. En la actualidad subsisten sus obras arquitectónicas y de cerámica. En el valle de Jaén se localiza el gran sitio arqueológico de Montegrande, con presencia de montículos y estilos cerámicos de la tradición Pre-Chavín: el Turuco, inmenso cementerio precolombino ubicado en Bellavista, Ingatambo en Pomahuaca. Otros similares se localizan en los valles de Chamaya, Shumba, Tabaconas, Chinchipe y Utcubamba. En estas ubérrimas tierras del nororiente peruano florecía la Cultura de los Jíbaros, a cuya etnia pertenecían los Huánbucos y Patagones asentados en el floreciente valle del Chuquimayo (Chinchipe), el nombre de Patagones, se debe a que hablaban la lengua Patagona.
El inca Huayna Cápac en su intento de someter a estos pueblos a la influencia del vasto Imperio de los Incas sufrió una catastrófica derrota, denominándolos Pukamoros, palabra quechua puka = rojo y muro = pintado, que significa pintados de rojo por la costumbre que tenían de ir medio desnudos, de cubrir sus partes anteriores y posteriores con un vestido corto o taparrabos o especie de faldas, y de pintarse el pecho y la cara de rojo, con la semilla de achiote, en sus fiestas y cuando iban a la guerra; estos pueblos abarcaban una región muy extensa del oriente amazónico, que abarcaban por lo menos las cuencas íntegras del río Chinchipe y del río Zamora y de las márgenes del río Santiago y del Marañón.
Los aborígenes de esta región vivían en casas juntas de trecho en trecho, en grupos de 5 y 10 casas; sus viviendas eran de dos clases: unas cerradas con techo de pajas para la lluvia, bien cercadas con puerta y otras abiertas con un mero cobertizo de rama para el calor y cuando no llueve. Dedicados a la agricultura, tenían grandes plantaciones de maíz, actividad que compartían con la caza, la pesca, y la apicultura. No tenían caciques sino señores principales de 10, 20, 30, 50 y 100 indios cada uno. Este desarrollo autónomo fue interrumpido por el proceso colonizador, a fines de 1535 Francisco Pizarro envía al capitán español Juan Porcel de Padilla a la conquista de los Bracamoros.
Los primeros pobladores de la antigua provincia de Jaén de Bracamoros fueron indios aborígenes que vivían formando tribus independientes pero confederadas a quienes de manera general se les llamó pukamuros o bracamoros de los cuales en la actualidad tenemos a los wampís y awajún. Hoy los estudios antropológicos concluyen diciendo que dichas tribus fueron una sola familia, por tal razón se explica su capacidad de unión y solidaridad entre sí ante la adversidad que los llevaba a afrontar problemas comunes y apoyarse mutuamente haciendo una sola fuerza, esta identidad cultural se fundamenta en las similitudes de costumbres, lenguas, historias, cuentos, mitos y artesanía. Acerca de la procedencia, el historiador y antropólogo ecuatoriano Jacinto Jijón Caamaño, sostiene que los jíbaros o bracamoros provienen de los chimúes o tallanes; de otro lado, la mayoría de los estudiosos y la misma tradición awajún considera que proceden del llamo amazónico, a donde llegaron por el río Amazonas, seguramente de otro continente, que bien puede ser el asiático.
Se encuentra a una altitud de 729 m.s.n.m.