Las macrogranjas son explotaciones ganaderas intensivas en las que se cría un número muy elevado de animales, como cerdos, vacas o aves, en espacios muy reducidos y controlados. El objetivo principal de estas estructuras es producir grandes cantidades alimentos en el menor tiempo posible y a bajo coste. Para ello, se utilizan sistemas industriales de alimentación, control sanitario y gestión de residuos.
Este tipo de ganadería se diferencia de la ganadería tradicional o extensiva, ya que no depende del entorno natural ni del pastoreo, sino de instalaciones cerradas y procesos mecanizados. Aunque las macro granjas permiten una producción eficiente, también generan grandes cantidades de residuos y pueden provocar impactos negativos en el medio ambiente, en el bienestar animal y en las zonas donde se ubican.