Imagen: elaboración propia. © Luciana da Silva, 2026. Todos los derechos reservados.
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Comencé a estudiar inglés de manera particular a los 8 años, con el objetivo de rendir el examen de ingreso a un colegio con intensificación en idiomas. Desde entonces, continué mi formación de manera sostenida, tanto en la escuela como con profesores particulares y en institutos.
Siempre disfruté el estudio del idioma y, durante la adolescencia, mi interés por la música y las películas en inglés fue una gran fuente de motivación. A los 18 años, rendí el FCE de Cambridge, lo que representó para mí una meta cumplida.
Más adelante, mientras avanzaba en mi carrera como música y docente de violín, y motivada por una exprofesora de inglés, comencé a dar clases de apoyo escolar para niños. Con el tiempo, descubrí que quería ampliar mi práctica docente hacia la enseñanza del idioma para adultos, por lo que decidí ingresar al Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández.
Imagen: OpenAI. (2026, 28 de marzo). [Imagen generada con inteligencia artificial mediante ChatGPT]
Imagen: OpenAI. (2026, 28 de marzo). [Imagen generada con inteligencia artificial mediante ChatGPT]
Como también me interesaba ampliar mis oportunidades laborales y profundizar en el estudio del español, opté por inscribirme en el traductorado. Sin embargo, tras tres años de cursada, confirmé que mi verdadera vocación estaba en áreas más vinculadas con la docencia, como el uso de la lengua, la gramática y, especialmente, la fonética.
En 2020 decidí cambiarme al profesorado, lo que significó prácticamente un nuevo comienzo. Si bien no es sencillo estudiar en medio de las responsabilidades de la adultez —y como dicen en inglés, “I’m not getting any younger”—, mantengo el objetivo de recibirme. Mientras tanto, disfruto de profundizar mis conocimientos y de seguir incorporando herramientas que me permitan crecer profesionalmente como docente y brindarles a mis alumnos una educación de calidad.
En cuanto a mi relación con la tecnología, por lo general tiendo a resistirme un poco a las constantes innovaciones, pero finalmente termino aceptando aquellas que resultan ineludibles y, muchas veces, me sorprendo de lo útiles que me resultan.
Un claro ejemplo de esto fue el paso del dictado de clases presenciales a la virtualidad. A fines de 2019, rechacé una oferta laboral por tratarse de una propuesta de trabajo remoto. “Soy de la vieja escuela… Me gusta trabajar cara a cara con el alumno y con el material físico”, dije. Pocos meses después, se desató la pandemia y me vi obligada a cambiar mi modalidad de trabajo de la noche a la mañana para poder conservar mi fuente de ingresos.
Imagen: Google. (2026, 28 de marzo). [Imagen generada con inteligencia artificial mediante Gemini]
Mi workstation hoy 😊
Video: elaboración propia. © Luciana da Silva, 2026. Todos los derechos reservados.
Seis años después, continúo dictando clases virtuales y ya no concibo otra forma de hacerlo. Sin embargo, a veces siento que cambié el medio, pero no la dinámica de mis clases. Por eso, en este taller me gustaría incorporar nuevas herramientas que me permitan actualizar mi práctica y ofrecer clases más dinámicas e interesantes para mis alumnos.