RESEÑAS DE TINTA
« Estos apuntes, que parecen ser improvisados, pero también muy bien pensados, poseen una atmósfera poética, la cual muestra esa sensibilidad que todo adolescente experimenta y a la que Diego da vida. »
Con una portada tan particular, un prólogo que alimenta la inquietud y una nota del editor que termina por concretar la verosimilitud, Jorge Eslava nos presenta un inolvidable clásico de la literatura juvenil nacional: Templado (2004). En este rincón lleno de momentos cautivadores y turbulentos, acompañamos a Diego, un adolescente que empieza a escribir su diario desde el sábado 24 de marzo y tiene proyectado terminarlo al llegar a la página 100.
Nuestro protagonista representa a aquel adolescente que está pasando por una etapa de cambios, aceptación de sí mismo y validación con su grupo social. Diego, un chico sensible y poético, atravesará cada página de esta bitácora con el único fin de encontrar lo que él considera es el amor.
Ya en la página inicial del diario aparece justamente el primer amor de Diego, Sofía, una relación que solo se concreta por la presión social de su grupo. Luego está Lorena, a quien nuestro adolescente idealiza de sobremanera, pero al poco tiempo termina por desencantarse, al no hallar el complemento que esperaba. Finalmente, se presenta Vanessa, quien parece ser ese lugar seguro que tanto estaba esperando Diego; sin embargo, acaba por ocasionar un revuelo de emociones en su, antes aburrida, vida familiar.
En un principio, esta obra podría verse como una gran travesura de nuestro personaje principal cuando menciona, el lunes 30 de abril, “Lo que escribí ayer, no era cierto”. Frases como estas te hacen sentir parte de ese lúdico diario lleno de apuntes y dibujos particulares, que son complementados con dichos de la cultura popular, como alusiones a cantantes, actores y series de televisión. Todo ello forma parte del día a día de Diego, junto a aquellas menciones literarias de Herman Hesse, Vargas Llosa, Bayly, Salinger y, sobre todo, Bécquer, el escritor con quien Diego se identifica más claramente.
Estos apuntes, que parecen ser improvisados, pero también muy bien pensados, poseen una atmósfera poética, la cual muestra esa sensibilidad que todo adolescente experimenta y a la que Diego da vida. ¿Es entonces él una radiografía de la subjetividad juvenil, de quiénes pasan por una procesión de emociones mientras se enfrentan a la vida? He de confesarles que la última página es más que un simple final; es el inicio de un camino hacia las vicisitudes. A veces pienso que es un resumen de aquellas palabras que se quedan a medio salir, y solo prefieren vivir, ya sea en la memoria de Diego o en la del lector.
« Así nació la U, o como se le llamó primero, la Federación Universitaria de Fútbol. Aquí nace la historia y 100 años después seguimos haciendo historia con garra y corazón. »
Centenario es el libro oficial por los 100 años de la Crema, aquí encontrarás la historia del más grande del PerÚ, a nuestro ídolo Lolo Fernández, “Dos soles cincuenta, dos soles cincuenta pues, imagínate. Y uno feliz, porque era así, porque tú jugabas con cariño, con amor a esa camiseta”. Las décadas doradas, los triunfos inolvidables y tantas historias más.
Un 7 de agosto de 1924, en horas de la noche, se reunieron sanmarquinos de diferentes facultades en el local de la Federación de Estudiantes del Perú con el objetivo de incentivar el deporte en los estudiantes universitarios. Todos coincidieron en fundar una gran institución. Así nació la U, o como se le llamó primero, la Federación Universitaria de Fútbol. Aquí nace la historia y 100 años después seguimos haciendo historia con garra y corazón.
Y como lo dice Vargas Llosa, “La U es mucho más que un club de fútbol. Es un mito, una leyenda, una tradición, una de las más hermosas historias que ha escrito el deporte peruano”.
« Los proyectos que nacen en las aulas universitarias cargan bajo el brazo la promesa de comerse el mundo, pero el camino termina antes que la película, por distintos factores. Aquellos proyectos que logran sobrevivir a ese complicado periodo terminan por dejar un legado, por insertarse en el colectivo estudiantil. »
En el 2023, el proyecto Nuevas Letras en el Aire de la mano con la Embajada de Brasil y el Instituto Güimaraes Rosa, realizó la publicación física del IV Recital de Cuentos Cortos: Intersecciones Brasil/Perú: culturas latinoamericanas. En este libro, presentado en la FIL Lima del mismo año, las cuatro voces seleccionadas por el jurado desarrollan la temática de la eco-literatura y, de este modo, logran impulsar y nutrir las acciones y personajes. Asimismo, los cuatro cuentos van por direcciones distintas, lo cual hace al libro tan rico como una feijoada y tan agradable como la bossanova.
El cuento escrito en portugués, “Ninguém é de ninguém” de Maricielo De La Vega, nos recuerda a la obra de Juan Ramón Jiménez. Marrusco, un burrito, sería el personaje principal que transmite compasión y ternura, por lo cual se hace inevitable que todos lloremos con su muerte. Marrusco sería nuestro Platero. El narrador, mediante recuerdos, expresa el amor y la inocencia que siente por el borrico como si fuera parte de su familia. En un primer momento, Marrusco le otorga a la familia que lo posee, un status sobre los demás pero, con los años, pierde ese valor inicial. A la vista de los demás, él es solo un objeto de carga pero, para el narrador, es muchísimo más.
En el cuento “Para Guillermo” de Bryan Balvin, lo interesante, como se señala en la sinopsis, es la unión entre lo moderno y lo tradicional. Guillermo llega a la provincia a pedido del jefe de la comunidad para salvar la vida de la esposa y del hijo que está gestando. Es decir, alguien externo llega para proporcionar una solución que los otros miembros de la comunidad no encuentran. Así, este cuento nos muestra de forma breve y precisa como la vertiente del regionalismo se encuentra presente en esta narrativa. Además, el narrador le inserta el fondo amazónico de la región de Ucayali mediante el recuerdo de Guillermo, el dos veces nacido.
El cuento “El alma del bosque” de Renata Matos comienza desde el final. La reiteración de la frase “No capturé el alma del bosque”, junto a una prosa poética, nos muestra una historia con un fondo punzante: no hemos olvidado. Y la presencia del Chullachaqui es el guardián que se encarga de recordar y sancionar cualquier intromisión en el hábitat antes profano y ahora, custodiado. Dicha frase, en un momento podría sonar hermética, como la de Bartleby, sin embargo, está sujeta a expresarnos recuerdos y el toque incertidumbre se resuelve con una página ensangrentada.
En “Andreia” de Valeria Salcedo, la inocencia que los niños expresan llena la narración de ternura. Asimismo, el empleo de un caligrama es la mirada lúdica que tienen ellos frente al mundo y la forma como se relacionan con el otro. Se suma el uso del lenguaje que es también una forma de aprobación y juego. El salón se ríe cuando Andreia pronuncia la “n” en lugar de la “ñ”, pero luego la aplaude cuando canta “Mas que nada” de Sergio Mendez. El cuento muestra esa resiliencia que adoptan los niños para tomar la vida como un juego, al conocer a alguien nuevo.
Los proyectos que nacen en las aulas universitarias cargan bajo el brazo la promesa de comerse el mundo, pero el camino termina antes que la película, por distintos factores. Aquellos proyectos que logran sobrevivir a ese complicado periodo terminan por dejar un legado, por insertarse en el colectivo estudiantil. Nuevas letras en el aire es un proyecto que nació en las aulas sanmarquinas. La aceptación que han tenido desde su primer recital se resume en un crescendo que ha logrado la publicación en físico del IV Recital de Cuentos Cortos. Y son estos cuatro cuentos, el gran resultado de ese tremendo esfuerzo. A leerlos.
« Que exista un Drogo en cada uno de nosotros, cuya determinación de dejarlo todo para seguir esperando aquello que algún día, quizás dentro de treinta años o más, suceda. Y no, no es loco creer que ese camino lo creas lejano, porque ya está sucediendo »
¿Qué estás pensando?
Pienso en la eterna espera, en el oficio del buscador que nunca llega a encontrar lo que busca. Mientras tanto, una ilusión es la que te catapulta a seguirle fiel al tiempo⏳. A veces no sucede así, y la mayoría de las veces, no resulta. Te quedas varado en una tremenda incertidumbre y apelas al momento indicado.
Giovanni Drogo llega a la Fortaleza Bastiani🏰 con muchas expectativas, pero se las termina por meter al bolsillo y tapa con una manta la decepción que le cubre el rostro. Hay que salir de ahí, lo sabe, pero el bastión militar está en medio del desierto🏜, ese desierto que no debería guardar secretos, lo captura, lo embelesa al igual que la fortaleza. Y así pasa un día, un mes, un año, una década y dos más, aguardando la promesa en que el ejército de los tártaros llegará y el heroísmo será su retribución ante tanta espera. No se da, y sale a la ciudad🏙, pero no coincide con la sociedad fuera de la vida militar. El pasado de esa vida que ya fue, ni se asoma; el presente se fuga de manera monótona y no se siente ni el respirar, mientras el futuro perdió esa resonancia de expectativas. Finalmente Buzzati nos muestra a Drogo, ya anciano, demacrado e incapaz de dirigir el tan soñado ataque contra los "tártaros" que vienen a la fortaleza Bastiani. La salud se le fue con las fuerzas y es desplazado de su hábitat a una habitación sin nada. Aquí, en medio de la oscuridad, se avecina la muerte. ¿Su final sin cumplir su promesa? Para nada, Drogo ahora ya lo sabe y entiende: El verdadero motivo por el que ha esperado tanto, el poder enfrentarse a la muerte, sin un matiz de miedo. Sabemos cuál fue el resultado.
Por todo esto y más, te recomendamos leer El desierto de los tártaros. Porque en la vida existen esas excepciones, casos extraordinarios, sacados de una constelación que divide la noche y hace que Pinocho se vuelva más Pinocho🤥 que nunca. Que exista un Drogo en cada uno de nosotros, cuya determinación de dejarlo todo para seguir esperando aquello que algún día, quizás dentro de treinta años o más, suceda. Y no, no es loco creer que ese camino lo creas lejano, porque ya está sucediendo.
« Yersin es un capo, el diez, el diferente, el hombre que respira bajo el agua. Y descubrir bacilos con la microbiología no era suficiente. Así que se nos fue para el mar »
Imagina que eres parte de una banda que respira descubrimientos y almuerza reconocimientos, cada día. ¿No me crees? Bueno, te presento a Alexandre Yersin. El que fue pupilo de Pasteur y descubridor del bacilo de la peste. Es de esas pocas personas que sudaban la camiseta por la investigación. Pero no queda ahí. Yersin es un capo, el diez, el diferente, el hombre que respira bajo el agua. Y descubrir bacilos con la microbiología no era suficiente. Así que se nos fue para el mar, y fue una especie de Simbad durante unos años. Pero se nos aburrió. Y se nos fue para un modesto pueblito. Aquí Yersin le mete mano a absolutamente todo: ¿hay que hacer caminos? Yersin en modo ingeniero, ¿hay que tener más ganado? Yersin en modo granjero, ¿hay que construir un hospital? Yersin en modo maestro de obra Lucho. Porque Yersin no le temía a nada. Le entraba a todo. Un atrevido en la soledad de su felicidad.
Descuidalo un momento y ¡PUM! te inventó la Coca Cola o Cola Yersin, se metió al negocio avícola, potenció el motor de la industria automotriz, tradujo de los griegos al latín y hasta la Muerte lo encontró trabajando, y ni con la agonía encima, descansó.
Así es como el escritor Patrick Deville recrea la vida de este personaje con lo más fascinante de su vida. Porque cada persona es una novela y la perspectiva que le demos, será una alternativa para reinvidicarse.
Por todo esto y más, te recomendamos leer Peste y Cólera. Porque todos somos un poco de Yersin, personaje con proyecciones más allá de lo esperado. Pero, ¿y el que mucho abarca poco aprieta? Cierto, pero esto no aplica con Yersin.
« ya desde el principio nos encontramos con una confesión del narrador que sugiere, de forma sutil, que la novela no será ese éxtasis de un amor soñado sumido en la pasión. »
Si hay alguien que poco a poco ha dejado su nombre en la escena literaria ese es J.J. Maldonado, un escritor que empezó de forma paulatina con su primer libro de cuentos Los Buguis (Paracaídas) presentado en la CasLit, el cual tuvo una buena recepción por la crítica. Luego continuó su segundo libro de cuentos Quién golpea primero golpea dos veces (Campo letrado) y otro en conjunto con Leonardo Ledesma, El demonio camuflado entre el asfalto (Revuelta editores).
Existe algo característico en una buena parte de los cuentos que contiene su obra: esa ambición de seguir la historia, de crecer y continuar yendo hacia otros lares; razón por la cual, notamos desde los primeros trabajos de Maldonado una materia prima de novelista. Por consiguiente, "El amor es un perro que ruge desde los abismos" se presenta como una promesa que se tenía a sí mismo y que el lector también esperaba con la misma ambición con que ha sido ejecutada.
¡Vayamos al libro! A lo largo de treinta capítulos están presentes el caos y la violencia, así como ese malestar de la sociedad latente, pero que se siente como estar en un hábitat natural pues la rutina de aquel ir y venir no cambia el rumbo de las cosas. Para entonces, ese grupo de jóvenes apodados los Big Boys dejan atrás la idea de "resistir" y se adhieren a lo que está pasando, a lo que ellos hacen que suceda. Por ello, quienes suben a los carros a recitar esa improvisación de rimas, se quedan con la collera en el barrio a lanzar y, con sus BMX y skaters, le ganan al mismísimo tiempo que dejó de pudrirse de aburrimiento.
De la cultura que está latente en la novela, se mencionan series para adultos, dibujos de los ochenta, noventa y de los últimos veinte años, mangas que se han establecido y posicionado con más adeptos. Sin embargo, también se muestra la otra cara, donde el uso distorsionado del internet y las redes sociales han sido explotados y corrompidos por un alto consumo del porno, hentai, los fetiches, la creepypasta y demás. Así pues, no parece extraño que los antagonistas se parezcan a personajes sacados de un anime o de una serie de narcos, llegando a establecer no solo una comparación, sino un nexo de tal nivel de verosimilitud con el día a día.
El personaje de Diosito se manifiesta dentro de un submundo que lo sumerge en cada paso que da. Su nombre no le da más que los otros, ni le quita lo poco que tiene, solo lo acompaña a presenciar, como la imagen omnipresente de la deidad, aquellos rugidos de quienes están en los abismos, pues estar ahí conlleva un precio. Primero se plasma aquel romance que Romina le entrega y que a punta de embuste y traición lo apuñala con su farsa. Luego, está la "familia" que llega a vivir al día siguiente de la muerte de su madre y que no solo usurpan su espacio, sino también la inocencia de Winry. Finalmente, la musa encarcelada que aparece bajo una turbulenta peregrinación, de la cual será liberada gracias a Diosito pero, este último, a cambio deberá abandonar su vida en aquel bloque que lo vio nacer.
Entonces, no es un libro para redimirlos, tampoco es una guía donde el personaje principal sale a flote y encuentra aquella claridad que lo regresa a una vida de paz y felicidad, pues ya desde el principio nos encontramos con una confesión del narrador que sugiere, de forma sutil, que la novela no será ese éxtasis de un amor soñado sumido en la pasión. En cambio, existe aquel amor con una careta retorcida de la misma, que ha logrado adentrarse y pulular, rozando la misma realidad de la insania. El amor es un perro que ruge desde los abismos es una novela que se lee de un tirón, fresca y con un empleo correcto de técnicas narrativas. No estamos frente a una obra improvisada, sino, más bien estructurada, sólida y ambiciosa.
« Los fieles a su obra irán en busca de ese cáliz inédito que resguarda el tiempo y los escritos; otros serán testigos de que, incluso a puertas de la despedida, un hijo rinde honores a su padre. »
Se dice que la vida y la muerte no son más que una mera transición y que, por ello, la obra siempre perdura más que el autor. Gabo y Mercedes: Una despedida, escrito por Rodrigo, su hijo, está lleno de evocaciones que aparecen en los momentos en que la huella terrenal de un mortal Gabo, para asombro de todos, pasa a la eternidad. Sin embargo, más que una descripción de los últimos momentos del Nobel de Literatura de 1982 y las vicisitudes de Mercedes acompañando a su esposo, este libro coloca al lector frente a las memorias de un escritor que siempre estarán en la frontera de su creación, la rutina del día a día y, por supuesto, el lazo eterno de la familia.
Los fieles a su obra irán en busca de ese cáliz inédito que resguarda el tiempo y los escritos; otros, serán testigos de que incluso a puertas de la despedida, un hijo rinde honores a su padre. Es cierto, la obra es infinita, pero con Gabo está la excepción.
« Quizás Abrenuncio también tendría esta historia en su biblioteca, no es difícil imaginar algo así, como tampoco lo fue crear este libro. »
Debido a que hay tanta literatura en la vida, se pueden lograr estas novelas.
De alguna manera, las historias recobran aquel trémolo de años anteriores y toman forma de un libro. Gabo nos deja en claro dos cosas cuando entras al camino de Del amor y otros demonios: la idea para parir tu novela puede aparecer frente a tus ojos, incluso en el momento en que estés trabajando; y segundo, aunque hay un spolier del final que te vaticinó en la contratapa y el prólogo, llevarte por los cinco capítulos y dejarte cautivo de su prosa es el mérito de un gran novelista que logró una victoria sobre el lector.
El Márquez, quién se perfilaba a ser la imagen viva del perdedor, supera estos límites y cae en un olvido esperado por cada indecisión que iba cosechando. Su matrimonio llega a carcomer sus últimas esperanzas y aquel caballo que regaló a Abrenuncio, sería la única esquirla de bondad acertada. Bernarda y la abadesa, triunfan en una ajena gloria de indiferencia hacia la pequeña y el obispo trata de culminar sin fuerzas, pero con voluntad, su deber último. Delaura, desencajado de su razón y entregado a su amor, cede, sin menor remordimiento, hacia lo que sería su fin a corto plazo: ella. De la lectura ágil y sencilla que te puede costar un día, el capítulo cuatro es el clímax de la novela, sin desmerecer para nada los capítulos anteriores y el final.
Mientras tanto, le rezaremos a Yemayá por la inocencia y mala suerte de Sierva María, nacida de un patético matrimonio que empujó a la marquesita a rodearse de las costumbres africanas, las cuales iluminaron sus días. Por ello, la causa de su encierro, más que la mordida de un perro rabioso también fue esta cultura que llevó hasta el final: donde una cabellera que emergió desde las cenizas de su pureza reafirmó su idiosincrasia.
Quizás Abrenuncio también tendría esta historia en su biblioteca, no es difícil imaginar algo así, como tampoco lo fue crear este libro.