Uno de los significados de la palabra "competencia" la define como una capacidad o habilidad que se tiene para algo. Cuando hablamos de competencia comunicativa nos referimos, por lo tanto, a la capacidad o habilidad que tenemos para comunicarnos.
Recordemos que "comunicarnos" tiene que ver con nuestra capacidad de entender al otro, y tambien de lograr que el otro nos entienda. Por lo tanto, nuestra "competencia comunicativa" puede ser buena, regular o insuficiente.
¿Qué elementos condicionan, o afectan nuestra competencia comunicativa?
Podemos señalar tres elementos:
Competencia lingüística: está conformada por todo lo que sé del idioma que uso. Desde mi vocabulario (si es escaso siempre tendré dificultades) hasta las estructuras sintácticas o las formas de sustitución que pueden usarse. Este conocimiento no siempre necesita ser especializado; muchas veces los buenos lectores lo han ido incorporando con el tiempo a través de las lecturas.
Competencia cultural: está conformada por todo lo que sé del mundo en el que vivo. Se considera "cultura" todo aquello hecho por el hombre. No sólo los "objetos" materiales (autos, casas, libros) sino también los objetos producidos por su intelecto (los conceptos de democracia, justicia, belleza, etc). Por lo tanto, todo aquello que sé que pasa a mi alrededor, en la sociedad y en el mundo, afectan mi forma de entender y valorar los mensajes. Si sé poco del mundo que me rodea, posiblemente no entienda críticas o problemas que son la causa de situaciones actuales. Por ejemplo, si no sé qué es un ecosistema, daré poca importancia a las denuncias que señalan acciones del hombre que lo perjudican, y además, sentiré que "eso" le pasa a otros, y no a mí.
Determinismos psíquicos: tienen que ver con los estados anímicos y psicológicos de los individuos. El cansancio, el temor, la exaltación, influyen en mi manera de recibir los mensajes, porque me predisponen positiva o negativamente. Una persona exaltada, por ejemplo, generalmente no escucha ni "procesa" (entiende) lo que le dicen, porque priva en ella una necesidad de desahogarse más que de comunicarse.
Actividades:
Los dos reyes y los dos laberintos
Jorge Luis Borges
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
FIN
Resuelve ahora las siguientes actividades:
1. Describe la situación comunicativa tuya con el texto, especificando:
Situación comunicativa, Emisor, Receptor, Referente.
2. ¿Cuántas situaciones comunicativas se producen dentro de la historia? Describe cada una como en el punto 1.
3. Realiza un cuadro comparativo entre los dos reyes, utilizando los siguientes adjetivos: racional, religioso, vengativo, soberbio, humilde, guerrero, intelectual. Justifica cada uno de los adjetivos que elijas.
4. ¿De qué se dio cuenta el rey de Arabia?
5. Analiza la competencia comunicativa de cada uno de los reyes teniendo en cuenta los tres aspectos de la competencia comunicativa (la competencia linguística, la competencia cultural y los determinismos psíquicos)