Ansiedad por comer o
Hambre Emocional
Quiero que sepas algo:
Todas, en algún momento, hemos sentido ese impulso de comer sin tener realmente hambre. Así que no te juzgues ni pienses que no hay solución.
El problema aparece cuando ese impulso se vuelve frecuente y terminamos recurriendo a la comida una y otra vez para calmar lo que sentimos. Con el tiempo, ese hábito puede influir en nuestro peso y en la forma en que nos relacionamos con la comida.
La clave no está en prohibirte comer ni en sentir culpa. Está en aprender a detenerte por un momento y preguntarte:
“¿Tengo hambre de verdad ?”
¿Como identificar si es Hambre fisica o emocional?
Por lo general se tiende a confundir, el hambre fisica y el hambre emocional esto debido a que nadie nos enseño. Creo que el común de las personas no lo saben, es por esa razón que la mayoría juzga, critica o se sorprende cuando ve a alguien comer impulsivamente.
El hambre física o Hambre real:
Es la señal natural del cuerpo que pide energía. Aparece poco a poco, se siente como un vacío o ruido en el estómago, Cómo
Llega despacio: No da de golpe, sino que sube poco a poco.
No busca un antojo: Aceptas comer casi cualquier cosa sana que tengas enfrente.
Se va al terminar: Se quita por completo cuando comes una porción normal.
Hambre emocional:
No surge por una necesidad física de energía, sino como una respuesta automática para calmar emociones como:
El estrés, la tristeza o el aburrimiento.
Desde un nuevo trabajo, una mudanza, incertidumbre de no saber si te renuevan el contrato, sobrecarga de trabajo o responsabilidades, está muy relacionada a la herida del abandono.
Se puede reconocer porque aparece:
De golpe y de forma urgente.
Busca antojos muy específicos, por lo general dulces o grasos.
Suele dejar culpa o malestar por comer sin control.
La responsable de esa ansiedad es la serotonina
Es un neurotransmisor cerebral relacionado con el estado del ánimo, que influye en el apetito.
A mayores cantidades de serotonina, menos cantidad de alimento se precisa y mayor estabilidad emocional. Y viceversa.
Bajos niveles de Serotonina en sangre están vinculados con depresión y ansiedad con la comida, sobre todo con los dulces.
Los malos hábitos de alimentación
También pueden ser la causa que origina la ansiedad.
Pero comer por ansiedad, no siempre es fruto de las emociones.
Una dieta pobre también puede desembocar en ansiedad por alimentos ricos en grasa y con altos niveles de glucosa.
En este caso, el cuerpo está reaccionando de un modo normal, ya que al no estar cubriendo el requerimiento calórico a la largo del día lo solicita en algún momento en forma de alimentos que le pueden aportar grandes dosis de energía y azúcar de forma inmediata.
Aquí viene el 1° paso para regular la ansiedad es regular este neurotrasmisor comenzando a mejorar nuestra relación con los alimentos