Feel good… sin complicaciones (1)
En el viaje literario-gastronómico del Telar de la Condesa Eylo hemos iniciado la degustación de Los misterios de la taberna Kamogawa. Un policía jubilado investiga las recetas que una serie de afortunados clientes desean probar en un vano intento de recuperar los sentimientos asociados a ellas.
La novela presenta un esquema básico, simétrico y, puede que desagradablemente para algunos gustos, repetitivo. El énfasis en la descripción de la emoción en el paladar y la ceremonia que la acompaña parece que prima sobre el desarrollo de la investigación, lo que puede decepcionar al público entusiasta de las novelas de detectives. Por otro lado, desde el punto de vista gastronómico, en esta ocasión, la comida japonesa, Los misterios… incitan a la búsqueda en Internet de los platos sugeridos, tarea estimulante para los aficionados a las elaboraciones orientales o una obligación inesperada para los que conocen poco de ellas.
Inmersos en la reflexión acerca de las diferencias entre Oriente y Occidente, así como en la posible simbología sutilmente oculta en la novela, los miembros de este club esperan llegar a alguna conclusión definitiva con la lectura de sus últimos capítulos. Ahora mismo no tenemos claro si la evocación que sostiene la trama es un lejano homenaje a la magdalena de Proust o un guiño sin gracia a la creación final del chef de Ratatouille.