Este ensayo fue publicado en 1929 y surgió a raíz de una invitación para disertar una charla sobre las mujeres de la ficción en dos universidades para mujeres. Woolf termina cuestionando tanto sobre qué hablar, que su charla se convierte en este texto imprescindible.
Un cuarto propio nos lleva de la mano a revisitar la historia y la literatura. En este paseo vemos todos los obstáculos que las mujeres tuvieron que superar para poder ocupar los mismos lugares que los varones ocuparon toda la vida. Es una fuerte denuncia a la desigualdad de género.
Yendo hacia el lado de la literatura, y esto me parece imprescindible, Virginia denuncia que la mayor parte de los personajes femeninos de la literatura, la filosofía y la historia fueron creados por hombres. ¿En qué lugar nos han puesto esos grandes hombres? Desde la ficción hasta la filosofía hemos sido vistas y descritas por la mirada de un hombre, y como la historia fue escrita por ellos no tuvimos lugar a réplicas. Podíamos ser ingenuas y madres abnegadas o malvadas y perniciosas. Pero siempre en un lugar pasivo.
Una de las cuestiones que destaca la autora, y quiero tomar para esta recomendación, es la ausencia de escritoras en los anaqueles de la biblioteca que ella recorre. Este mundo creado por hombres no deja lugar para que una mujer pueda ejercer el oficio de las letras, las bibliotecas hasta hoy, siguen perteneciendo a ellos. Si no, pueden fijarse en el programa de cualquier profesorado de letras: ¿cuántos autores leen? y ¿cuántas autoras?
La respuesta que la autora da a esta desigualdad es por un lado la poca estima que se les tuvo siempre a las mujeres escritoras y por otro la desigualdad social: escribir para una mujer era (¿o es?) un privilegio de clase. Y acá está la razón por la que deberíamos valorar mucho más la literatura de mujeres: las escritoras que hoy leemos pasaron por incontables luchas para poder publicar sus obras.
¿Qué necesitaba una autora para poder escribir? 500 libras anuales y un cuarto propio, como la misma autora lo refiere. Muchas no contaban con estos privilegios, por lo cual dedicarse a las letras les suponía un sacrificio enorme, mientras que para los autores varones escribir era casi un pasatiempo.
Para demostrar las desigualdades de género en cuanto a las oportunidades en la literatura, Virginia crea un personaje: la hermana de William Shakespeare. En ella vamos a ver todas las penurias que una mujer de gran genio (a la altura de su célebre hermano) debe soportar en una sociedad organizada en base a los roles y expectativas de género, para no alcanzar ni una cuarta parte del reconocimiento que alcanza un varón.
Por esto creo que cuando hoy leemos a Jane Austen, a las Brontë, a Louisa M. Alcott y tantas más, tenemos que leerlas con respeto, admiración y teniendo en cuenta la gran lucha que hay detrás de sus obras. Nadie les regaló nada, al contrario, autoras como Colette han pasado por situaciones extremas, como la de tener que otorgarle la autoría de sus obras a su marido para después ser estafada por él. Hoy leemos como si no hubiese un pasado, como si tantas mujeres no hubiesen tenido la obligación de firmar con un "anónimo". Por eso me parece imprescindible Un Cuarto Propio, porque es una lección para nuestra memoria y porque, con suerte nos puede llevar a compensar las desigualdades y sobre todo, valorar a las grandes mujeres que abrieron el camino a las escritoras actuales.
Ilustración: Jane Mount
Ilustración: Sabina Radeva
Cuando leí que había sido seleccionada por Babelio para leer y reseñar este libro, me sentí insegura. ¿Cómo voy a hablar sobre un libro de maternidad sin ser madre? Ese miedo y esa incertidumbre se esfumaron apenas empecé la lectura. Esther Vivas tiene la virtud de escribir sobre la maternidad y hacerla llegar a quienes incluso no somos madres.
Es que este libro va más allá del tópico de su título, no es solo para mamás sino para cualquier persona que quiera leerlo.
La autora fusiona su experiencia personal con datos e información que va citando a medida que te adentrás al libro, lo cual hace de la lectura algo placentero, interesante y llevadero.
Como lo dice la famosa frase: "lo personal es político", Esther nos cuenta todo el proceso de la búsqueda de su bebé, habla sin tapujos de un tema tabú como la infertilidad, también de los tratamientos de fertilidad, de la subrogación de vientres, del embarazo, el parto, la violencia obstétrica, la lactancia versus el negocio de la leche de fórmula y todo, pero todo en clave feminista.
Lo que más me atrapó es cómo la autora hace una historización de la maternidad, del parto, de la lactancia. Va desde la prehistoria hasta la actualidad muy fácilmente, se hace súper entendible y todo cierra cuando pensamos en cómo llegamos hasta las formas de maternidad actuales.
A este libro no le falta nada, y me parece increíble como todo tiene relación, que la experiencia personal lejos de volverlo autorreferencial, lo enriquece.
Creo que todxs debemos leer este libro, seamos mapadres o no, nos ayudaría muchísimo a entender a quienes sí tienen hijos, a nuestras amigas, nuestras madres, abuelas. Me fascina saber que hoy tenemos al alcance de nuestras manos herramientas tan valiosas como Mamá desobediente, para ir configurando maternidades e infancias libres, felices y llenas de amor.
En Argentina acabamos de conquistar el derecho de ser madres por deseo, ahora vayamos por el derecho a ser madres cuando queramos, a maternar el tiempo que queramos con licencias por maternidad y paternidad más largas, vayamos por el derecho a parir en base a nuestra comodidad y no a la de los médicos, vamos por el derecho a dar la teta donde nos quede mejor, a criar en el amor y la diversidad. Esta es la meta, esta es la maternidad feminista.
Guía básica del feminismo:
Una de las principales razones por las que recomiendo este libro es simple: muchos tenemos una idea errónea de lo que fue y es el feminismo. Con Biblioteca Feminista como puerta de entrada podemos aprender las bases del movimiento y las luchas de las diferentes olas. Esto lleva a poder distinguir cada ola con sus diferentes reclamos, sus aciertos y sus desaciertos.
En este sentido, podría decir que Biblioteca Feminista puede leerse como una guía básica de los feminismos desde sus primeros pasos hasta la actualidad.
Si bien toda la información que contiene se enfoca más en los feminismos europeos y norteamericanos, cabe destacar que la autora aporta información sobre la repercusión de ciertos hechos en nuestro país y en toda América Latina.
Recorrido biográfico:
Otra de las maneras de leer esta obra, es como un compilado de las vidas, obras y luchas de las grandes mujeres que integraron e integran el movimiento. Estas biografías se organizan de manera cronológica y vamos a conocer a mujeres fuertes, brillantes, valientes, inteligentes y disruptivas que trazaron el camino hacia la liberación femenina, a veces logrando su objetivo y otras acercándonos a la meta.
En total tenemos doce capítulos, cada uno con el nombre de una mujer o un grupo de ellas que representan las diferentes demandas de las mujeres al sistema patriarcal.
Como el feminismo en general, es un movimiento fuertemente autocrítico también podemos ver las diferencias de pensamiento entre las distintas ramas. Esto no significa una pelea “entre minas” como muchas veces se ve desde afuera, sino un diálogo interno, una crítica necesaria para poder llegar a un acuerdo y luchar en conjunto. No siempre se logra el consenso, pero lo importante me parece, es la profunda revisión del feminismo desde adentro.
En cuanto a nombres, Florencia Abbate propone en la contratapa unos cuantos: Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Flora Tristán, Clara Zetkin, Angela Davis, entre otras (muchas veces cita relaciones entre estas representantes y sus equivalentes argentinas lo cual me parece súper interesante).
Muchas de las mujeres protagonistas de este libro ya forman parte del saber colectivo, pero muchas otras son las borradas de la historia, las olvidadas. Me parece en este sentido una excelente manera de reivindicar las luchas de estas mujeres, sus vidas extraordinarias y su legado.
Breve repaso bibliográfico:
Las posibilidades con este libro no se agotan en el material biográfico, también podemos extraer de él una increíble cantidad de bibliografía no solo feminista sino también cultural, histórica, sociológica, política, antropológica y hasta literaria. Por esto no es de extrañar que al final del libro nos encontremos con diez, sí, diez carillas de referencias bibliográficas bien detalladas.
Pero no te asustes, esta cantidad monolítica de información no hace al libro para nada pesado, al contrario, mantiene un hilo en el que empezás a leer y no querés parar hasta saber más y más. Si sos inevitablemente nerd como yo, ¡este libro es una fiesta!
Abbate toma las obras claves de las autoras feministas seleccionadas y hace un repaso excelentemente construido para acercar las ideas claves de cada una, esta aproximación puede ser un buen trampolín para después animarse a leer la obra completa sin miedo a perecer en el intento. En este sentido, podría decir que Biblioteca feminista funciona perfectamente como una obra de divulgación, ya que acerca las bases teóricas de los feminismos al lector no especializado y lo hace de una manera muy llevadera pero a la vez profundamente documentada.
Breviario histórico:
Otra de las configuraciones temáticas que puedo hacer sobre este libro está basada en la lectura del mismo como un breviario sobre la historia de las mujeres, nuestra historia, y personalmente esta es mi lectura favorita.
Florencia Abbate historiza de manera impecable la lucha por la igualdad de género desde sus inicios, con un protofeminismo aguerrido y determinado como el de las mujeres de la Revolución francesa.
Este comienzo majestuoso del libro me hizo pensar: ¿cuántas de nosotras sabíamos que las mujeres fueron las que llevaron a Luis XVI desde Versalles a París para que rindiera cuentas ante el pueblo? ¿Cuántas reconocemos el nombre de Olympe de Gouges? ¿Y el de Théroigne de Méricourt? Es curioso que no sepamos sobre ellas y su rol fundamental en la Revolución, cuando el tema está presente en los contenidos del nivel secundario, por su interés cultural, político y por inspirar a las constituciones de casi todo el mundo occidental (incluida la nuestra).
Se enseña muy poco sobre la historia de las mujeres, nuestra historia. No llegamos a ser ciudadanas por arte de magia, detrás hubo una lucha incansable para llegar a ocupar los mismos puestos y tener los mismos derechos que los hombres.
La historia no siempre fue lineal, ni los derechos inamovibles: como hubo avances también hubo retrocesos.
Conocer nuestro pasado no solo nos otorga una conciencia histórica para poder ver todo el camino que otras recorrieron para que nosotras hoy estemos acá, sino que también nos prepara para que en el presente sigamos luchando por mantener los derechos que nuestras abuelas, tías y madres nos aseguraron e ir ganando más derechos para las mujeres futuras.
Pero a pesar de que mi tema favorito fue este, luego la autora continúa la historización acompañando cada evento político (ya que indudablemente, el feminismo es un movimiento político) con su pertinente contexto histórico hasta llegar a la actualidad con las teorías queer.
El hilo conductor de esta lectura histórica son los feminismos, pero eso no significa que solo se trate de la historia feminista: es la historia general vista con perspectiva de género.
A los feminismos de ayer y de hoy los mueve el mismo deseo: construir un mundo mejor para todas, todos y todes. Esa fue nuestra historia y es nuestro presente, por eso la lucha continúa y por eso es tan necesaria.
Por esto y por muchas razones más que tal vez olvide, considero que elijas la lectura que elijas este libro es imprescindible. ¿Para qué? para algo tan simple y tan complejo como aprender. Está claro que siempre voy a recomendar comprar libros, pero a libros como este los considero una inversión en conocimiento y eso nunca sobra.
Para relacionar con este libro:
Historia: nivel 1. Capítulo 7: El feminismo. (Minidocumental, en Netflix)
Hannah Gadsby: Nanette. (Stand up, en Netflix)
Las sufragistas. (Película de 2015. Dir: Sarah Gavron)
La sonrisa de Mona Lisa. (Película de 2003. Dir: Mike Newell)
Talentos ocultos. (Película de 2016. Dir: Theodore Melfi)
El cuento de la criada. (Serie, 2017- en Hulu)
Feministas: ¿en qué estaban pensando?. (Documental de 2018. En Netflix)
Angela Davis
Feminismo decolonial e interseccional
La libertad guiando al pueblo
Eugène Delacroix se inspiró en Théroigne de Méricourt para esta pintura.